España cerró su clasificación, y el primer puesto, pasadas las 19:30 del lunes, pero hasta el miércoles, sobre las 22:30 no sabrá quién es su rival en cuartos, porque el Australia-Italia es el último de los partidos de octavos (20:45). La FIBA ha cambiado en Berlín el formato del Mundial al ampliarlo a 16 equipos y ‘ha copiado’ el del Eurobasket. De dos grupos de seis, en el que los cuatro mejores se clasificaban para cuartos, se ha pasado a cuatro grupos, con billete directo a cuartos para los líderes y un encuentro de octavos entre segundos y terceros. Se ha reducido el número de partidos (en Sídney los equipos jugaron cinco encuentros en seis días), pero la brevedad del campeonato provoca situaciones así.
“Soy mayor, pero sigo viviendo muchas cosas nuevas”, bromeaba Miguel Méndez, seleccionador español. “Tengo experiencia, pero en esto no. No sé contra quién nos enfrentaremos, pero mi staff me ayudará a preparar el partido”. Un partido con mucho en juego y que puede ser ante dos equipos muy distintos. Italia ha irrumpido con fuerza. En Atenas se colgó el bronce europeo, tras ganar a Francia en la final de consolación, y vuelve a un Mundial 32 años después. Una trampa defensiva, que ya sufrió Estados Unidos, y con una jugadora de clase como Cecilia Zandalasini (15 puntos y 4,7 rebotes en Berlín). Australia no es la potencia de otros años, pero siempre entra en las ternas de candidatos. Además, Alanna Smith se torció el tobillo en el estreno de las Opals frente a Puerto Rico y no ha vuelto a jugar.
Más que pensar en el rival, algo imposible, Miguel Méndez se centra en su propio equipo. “La lógica me dice que lo importante es recuperarnos y enfocarnos en nosotras, en nuestro tipo de baloncesto. Adaptarnos a las que vienen de Estados Unidos. Raquel ha jugado poco en Nueva York, Awa viene en muy buena forma, Megan tiene una llagas en los dedos que la están mermando… Hay que recomponer un poco el equipo”.
Las jugadoras, al menos, celebran el descanso tras un estreno plácido ante Alemania, el palo frente a Mali y la batalla física ante Japón. “Vamos a tener 48 horas para descansar y eso nos va a venir muy bien”, dice Raquel Carrera, a la que le da quién venga ahora. “¿Italia, Australia? Hemos demostrado que podemos adaptarnos al estilo que sea. Vamos a ir a muerte sea contra quien sea”, añade la gallega. “Solo podemos controlar lo que podemos controlar, así que ahora a descansar y a pensar en nosotras, en el paso que queremos dar y en el equipo en el que nos queremos convertir”, explica Maite Cazorla.
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La Selección aprovechó el martes para descansar, aunque hubo gimnasio, volverá este miércoles al trabajo, aunque hasta horas después no sabrá exactamente contra quién jugará al día siguiente. “Hacemos un baloncesto sencillo pero básico, en el que los detalles son importantes. Trabajaremos eso eso seguir mejorando. Enfocarnos en lo nuestro es lo más inteligente”, dice Méndez. La incógnita seguirá abierta hasta la noche del miércoles, pero el mensaje en el vestuario es claro: recuperar fuerzas, afinar detalles y reforzar la identidad de este equipo. El rival está por definir; el plan, no.
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