(BUENOS AIRES).- “Es una cobardía con la institución (consorcio), es una cobardía con la competición porque el Vasco va a jugar fuera de su Estado, fuera de su país, si eso pasa”, dijo Pedrinho, presidente de Vasco da Gama. La revancha de Boca por la Copa Sudamericana 2026 sigue sin sede definida: la apelación del consorcio del Maracaná dejó en suspenso que el partido se dispute allí.
El conflicto se reactivó el lunes por la mañana, cuando se había hecho lugar al pedido de Vasco para jugar en el Maracaná. Desde el conjunto brasileño daban por hecho que la revancha se disputaría allí y habían vendido miles de entradas. Luego, el consorcio del estadio apeló la medida judicial, mientras que una demanda de Flamengo y Fluminense volvió a dejar el partido sin sede.
El estadio de São Januário quedó descartado porque no alcanza la capacidad mínima de 30.000 espectadores que exige una semifinal continental. El requisito impide que Vasco reciba a Boca allí en esta instancia, aunque se trate de su cancha habitual. Con ese recinto fuera de carrera y el Maracaná bajo disputa judicial, la revancha deberá resolverse en una sede alternativa si no se habilita el estadio carioca.
El Nilton Santos aparece como la principal alternativa fuera del Maracaná, pero su césped sintético genera reparos. En conferencia de prensa, Rodolfo Arruabarrena fue consultado sobre la posibilidad de que Vasco trasladara la localía a ese estadio o la mantuviera en el Maracaná. Si se confirma esa opción, el plantel de Boca se entrenará unos días antes en las canchas sintéticas de Boca Predio para facilitar la adaptación de los jugadores.
Otra posibilidad es trasladar el partido a un estado distinto de Brasil. En ese escenario, el estadio Mané Garrincha, en Brasilia, aparece como el principal candidato. Si no hay acuerdo dentro del país, se contempla llevar la revancha a una sede neutral: Paraguay figura entre las opciones, con el estadio Defensores del Chaco, en Asunción. La Conmebol podría terminar a cargo de definir la cancha. La variante neutral supondría que Vasco jugara fuera de Brasil, a diferencia de un traslado a otra sede dentro del país.
Pedrinho expresó su enojo por la nueva medida judicial y advirtió que el equipo podría jugar fuera de su estado e incluso de Brasil. “Es una cobardía con la institución (consorcio), es una cobardía con la competición porque el Vasco va a jugar fuera de su Estado, fuera de su país, si eso pasa”, dijo el presidente de Vasco da Gama.
La agenda del Maracaná también entra en la discusión: Flamengo y Fluminense debían utilizarlo en fechas cercanas a la revancha. Flamengo tenía programado jugar allí contra Estudiantes el jueves 22. Boca todavía no sabía en qué estadio disputaría la vuelta, prevista para el martes 20 de octubre a las 21.30, y la sede seguía sin confirmarse.
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