Hay esfuerzo, voluntad y determinación para torcer un rumbo que, evidentemente, se empecina árido y pedregoso. Pero no alcanza. Eso quedó expuesto, otra vez, en un desempeño que no alcanzó para evitar una renovada frustración. Racing, al cabo, perdió en el Cilindro contra Atlético Tucumán porque en la mayor parte de los 90 minutos fue inferior a su rival y el resultado, aunque se selló en el cierre, se adecuó a los sucesos.
Difícil recordar episodios tan peculiares -una referencia con clemencia- como los sucedidos en el primer tiempo, con un dominio casi sin fisuras de Atlético Tucumán, que controló pelota, ritmos y estilos de ataque, con preferencia por la pelota al ras y circulación rápida para lastimar a un Racing sin contención en el medio, frágil atrás y con apenas atisbos de aproximaciones ofensvias. El equipo de Vojvoda tuvo un rendimiento inferior incluso al que generó contra Tigre, porque esta vez, en el período de arranque, el rival no llegó al gol por errores ajenos, sino por virtudes propias aunque potenciadas por la fragilidad de Racing.
Los tucumanos podrían haber sacado ventaja en el inicio, pero Cambeses le paró un tiro penal a Leandro Díaz. Eso no sirvió de advertencia; Racing no espabiló y Atlético Tucumán fue a la yugular: convirtió un golazo y estuvo cerca de replicar. Tanta desorientación reinaba que el DT, a los 30 minutos, reemplazó a Miljevic y Ortegoza, de pobre aporte, por Lodico y Zaracho. Fue Matías el que dio señales de recuperación con gambetas y remate tapado y otro disparo apenas desviado.
Racing dio señales de rebeldía en la segunda parte y aportó argumentos para acercarse a la igualdad, con definiciones de Lodico, Vergara y Martínez. El 1-1 tal vez resuma la desprolijidad vigente: lo metió Leonel Pérez luego de varios rebotes en el aérea chica. El visitante se pareció más al modelo rocoso, con solidez en sus últimos metros, tal como señalan los antecedentes de Julio Falcioni en sus obras habituales. De hecho, su victoria se concretó avanzado el descuento, VAR mediante, en su única aproximación nítida en el complemento, con un desborde y centro al centro del área derivado de un despeje impreciso en la banda izquierda de la defensa local.
Las fechas pasan y el fútbol se ausenta. Ya resulta una urgencia que aparezca.

