O mucho cambian las cosas o este tampoco será el segundo British Open de Rory McIlroy, al que la Jarra de Clarete lleva esquivando desde 2014, cuando fue el último trofeo del Grand Slam que conquistó antes de entrar en una sequía en los grandes que duraría hasta el Masters del año pasado. El norirlandés arrancó con un accidentado 72 (+2) este jueves en Riyal Birkdale, donde la primera jornada terminó con la amenaza de que allí se corone el que sería el cuarto campeón estadounidense consecutivo de esta sacrosanta institución del deporte inglés.
Seis de los doce hombres que configuran el top-10 nacieron al otro lado del Atlántico, tierra que ha producido 14 de los 25 ganadores en este siglo. Entre ellos el que más lejos llegó, Jackson Suber, un golfista de clase media que no conoce la victoria en el PGA Tour, en el que ha fallado el corte nueve veces de 15 apariciones esta temporada. Se clasificó gracias a su top-10 en el último Canadian Open para el que es solo su tercer grande, y no pudo comenzarlo mejor. Su 65 incluyó seis birdies, un eagle y tres bogeys, una producción notable para las condiciones de la tarde. Los greenes de Birkdale empezaron a acusar el tránsito y muchas vueltas se atascaron.
The intention was clear.
Rory McIlroy taking on Royal Birkdale. pic.twitter.com/ZtK229htG2
— The Open (@TheOpen) July 16, 2026
Como la de McIlroy, incapaz de descifrar las superficies de pateo, el gran hándicap que tuvieron los de la segunda oleada, por lo demás no muy diferente al contexto benigno, con el viento muy manejable, que se había vivido por la mañana. Rors, muy agresivo desde el tee, incurrió en el bogey hasta en seis ocasiones, incluyendo los dos únicos pares 5, curiosamente ambos en la segunda mitad del recorrido. Intercaló tres birdies. Afectado por los problemas en el juego corto, acabó pegando algún golpe extraño en él, como el que le costó el último borrón del día en el 17.
Fuera de los 100 primeros, le tocará remar un mundo este viernes, en el que al menos saldrá temprano y se encontrará unos greenes regados, para no protagonizar el que sería su segundo corte fallado en el Open en las tres últimas ediciones. “Con las posiciones que me he dado desde el tee, debería haber tenido un resultado mejor. He sufrido para leer la velocidad de los greenes. Estaban muy inconsistentes. Algunas partes están vivas y creciendo y otras han muerto. Ha sido un poco como Pebble Beach en un US Open. Y luego he cometido muchos errores estúpidos. A ver si mañana me encuentro condiciones mejores, un campo más blando por la mañana, y puedo hacer una vuelta baja”, explicó después.
La parroquia local no jalea un campeón propio desde el propio McIlroy, hace ya 12 años, y tuvo que ver este jueves como otras bazas también se desinflaban. Matt Fitzpatrick, uno de los jugadores más en forma este año, se quedó en +2. Justin Rose se despeñó hasta el +5 y Matthew Jordan, un local que es socio en el vecino Royal Liverpool, acreditó un +7. Las mejores manos están ahora en Dan Brown, quien tiró un -4 por la mañana, Alex Fitzpatrick, hermano de Matt, o Tommy Fleetwood, estos últimos en -1
Clasificación completa del British Open
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