(BUENOS AIRES).- “Somos los mismos argentinos los que nos hacemos odiar”, afirmó Ronen Suarc en un video que subió a Instagram en medio de la campaña de difamación contra el país que se intensificó durante la Copa Mundial de la FIFA 2026. La frase se viralizó y generó un debate que llevó al periodista, radicado en Estados Unidos, a hacer una autocrítica que cosechó miles de adhesiones y rechazos.
Suarc contó que durante la cobertura del Mundial se cruzó con hinchas que repetían que “los argentinos somos los mejores” y, acto seguido, se expresaban de manera despectiva contra uruguayos, paraguayos, colombianos y mexicanos. “Hay mucha diferencia entre el argentino que vive afuera y el argentino que vive en la burbuja de nuestro país”, señaló, y agregó: “Hay una campaña en contra de nosotros, pero también hay que reconocer que somos agrandados, que somos despectivos, y nos queremos más que los otros”.
La repercusión fue inmediata y él mismo admitió que perdió 5.000 seguidores en dos días. Ante la controversia, grabó otro video para dejar en claro que nunca justificó el odio: “Nadie tiene derecho a maltratarnos, a denigrarnos, a humillarnos. La campaña existe, no es inventada”, dijo, y remató con una definición que buscó despejar dudas: “Siempre voy a defender a mi país y a mi gente”.
La campaña antiargentina y el debate sobre el racismo
La ofensiva contra la Selección Argentina creció después del título en Qatar 2022, cuando se instaló la narrativa de que era racista por no contar con jugadores negros. Esa presión se recrudeció durante la Copa de 2026: cuentas de redes sociales —muchas sin pasado futbolero— difundieron imágenes editadas, acusaciones de favoritismo arbitral y mensajes idénticos. El actor Samuel L. Jackson acusó al país de ser uno de los más racistas del mundo, una declaración que se sumó a las difamaciones que, según distintas investigaciones, no eran orgánicas sino financiadas.
Una agencia de relaciones públicas contactó a influencers para empujar relatos que presentaban la trayectoria de la Selección Argentina como “amañada”. La mecánica, según analistas, replicó una herramienta clásica de propaganda: repetir una falsedad hasta convertirla en certeza.
Suarc insistió en que la autocrítica no equivalía a convalidar esos ataques. “Esta es una autocrítica de un argentino viviendo afuera y que reconoce que nostros mismos somos parte del problema. Y si bien hay una campaña real muy fuerte contra la Argentina, el problema viene desde casa y muchos de nuestros referentes empeoran la situacion”, escribió, y detalló que siete u ocho de cada diez argentinos que se le acercaron durante el torneo exhibían actitudes de superioridad. Su reflexión encontró eco en quienes remarcaron que la soberbia no representa a todo el país y que el interior suele ser bastante más moderado que Buenos Aires.
“Como yo respeto las opiniones de todos ustedes, también me gustaría que ustedes, por favor, respeten la mía”, pidió Suarc en el cierre de su descargo. Con la Selección Argentina ya fuera de la copa pero el eco de las acusaciones todavía caliente, el periodista dejó flotando una pregunta que excede al fútbol: cuánto de los prejuicios externos se alimenta de conductas que los propios argentinos repiten sin registrar.

