(BUENOS AIRES).- «Es más fácil culpar a un árbitro», dijo Juan Román Riquelme, presidente de Boca, al defender a los jueces a menos de una semana del Superclásico. El mensaje se produjo en medio de la preocupación que River había expresado por decisiones arbitrales recientes y sumó un cruce verbal a la previa.
Riquelme defendió la tarea de los árbitros y sostuvo que el resultado depende, ante todo, del rendimiento de los equipos. «En el fútbol gana el que mejor juega«, afirmó el presidente xeneize, al resumir la idea que eligió poner por delante en una discusión centrada en los jueces del fútbol argentino. Con esa frase, desplazó el foco hacia lo que sucede dentro de la cancha y planteó que los equipos deben ser evaluados por su juego.
El debate había ganado fuerza después de que le anularan otro gol a River, una jugada que alimentó las discusiones sobre los criterios arbitrales. Desde el club habían vuelto a expresar inquietud por decisiones recientes, mientras el Superclásico se acercaba y las suspicacias empezaban a rodear el partido. La respuesta de Riquelme quedó asociada a esa preocupación, aunque no incluyó un señalamiento directo contra un árbitro determinado.
La postura de Juan Román Riquelme contrastó con la que había expresado meses atrás Stefano Di Carlo, titular de River. Di Carlo había formulado cuestionamientos al arbitraje, mientras Riquelme optó por defender a los jueces y ubicar el desempeño de los equipos como factor decisivo. La diferencia entre los mensajes instaló un contrapunto entre las conducciones de ambos clubes en los días previos al clásico.
En un clásico de esta magnitud, cada decisión puede quedar bajo una lupa especial. La atención puede recaer tanto en las faltas en mitad de cancha como en las jugadas revisadas con el sistema de videoarbitraje, dos instancias que forman parte del debate sobre el criterio arbitral. En ese marco, las palabras del presidente de Boca añadieron un componente extrafutbolístico a la semana previa. A la vez, los dos entrenadores debían concentrarse en preparar el partido y reducir los errores que puedan costar puntos.
En lo deportivo, Boca llegará tras vencer 1-0 a Independiente en Avellaneda, resultado que le permitió recuperar el liderazgo de la tabla anual y asegurar su clasificación a los playoffs del Torneo Clausura. River, por su parte, necesitaba sumar en la recta final del campeonato y buscará un resultado que pueda influir en sus aspiraciones. El Xeneize intentará sostener su buen momento y aprovechar la localía, mientras el Millonario buscará dar el golpe.
Boca recibirá a River en la Bombonera el fin de semana del 1 de noviembre. El encuentro puede influir en las aspiraciones de ambos equipos en el Clausura, y los dos entrenadores deberán enfocarse en preparar el cruce y reducir al mínimo los errores. Con el arbitraje ya incorporado a la discusión, la atención volverá a la cancha cuando se juegue el clásico.
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