(BUENOS AIRES).- «Rodolfo volvió a su casa, se lo ve contento.» Juan Román Riquelme expresó así su satisfacción por el regreso de Rodolfo Arruabarrena a Boca y respaldó al entrenador durante la semana previa al Superclásico.
Riquelme desarrolló ese respaldo al describir cómo ve al técnico y qué valora de su vuelta al club. «Rodolfo volvió a su casa, se lo ve contento. Siente mucho los colores y tiene las cosas claras«, afirmó. También destacó la forma de trabajar de Arruabarrena y la alegría que transmite desde su llegada.
Juan Román Riquelme vinculó la llegada del Vasco con una idea de dar protagonismo a quienes conocen la historia y la identidad de Boca. Arruabarrena hizo las divisiones inferiores en el club y vistió la camiseta en distintas etapas de su carrera. Riquelme señaló que ese recorrido forma parte de lo que valora de su presencia al frente del equipo y de su vínculo con la institución.
La relación entre ambos también se construyó antes de sus actuales funciones en el club. Riquelme y Arruabarrena compartieron años de vestuario durante sus etapas como futbolistas, y el presidente dijo que siempre tuvo una buena relación con él. Ese trato personal se suma al conocimiento que el entrenador tiene de las exigencias de Boca, donde la presión por ganar es constante.
«Me da felicidad que esté dirigiendo a Boca y esperemos que todos juntos terminemos festejando», sostuvo Riquelme. El presidente expresó su deseo de que el equipo cierre esta etapa con títulos y celebraciones junto a los hinchas, pero aclaró que la tarea todavía no está cumplida: Boca aún no consiguió los títulos que busca. En el momento de sus declaraciones, el equipo seguía en carrera por objetivos en el plano local y en el internacional.
El Superclásico contra River estaba programado para el domingo 1 de noviembre a las 15 en La Bombonera. El partido podía influir en las aspiraciones de los dos equipos en el Torneo Clausura y era uno de los compromisos más esperados del calendario. Para Arruabarrena, también representaba una oportunidad de consolidar el trabajo que venía realizando y responder a la expectativa generada alrededor del plantel.
Boca deberá seguir enfocado en los demás objetivos de la temporada después del clásico. La semifinal de la Copa Argentina contra Banfield y la final de la Copa Sudamericana frente a Atlético Mineiro forman parte de un calendario exigente, con poco margen para relajarse. La planificación del plantel y la recuperación de los futbolistas serán parte del trabajo para llegar en buenas condiciones a cada compromiso.
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