Salida en la posición 34ª. Máxima concentración. Línea muy fina entre la gloria y el fracaso. Velocidad… Y boom. Otra vez ocurrió. Al igual que hace tres años, Tom Pidcock firmó una remontada antológica para proclamarse campeón del mundo de cross country por segunda vez en su carrera, un arcoíris que adorna su palmarés multidisciplinar junto a los oros en ciclocross y Juegos Olímpicos (también en MTB). El británico se marcó un ‘solo’ en Val di Sole con una demostración de dominio absoluto, ya fuera en subidas, donde tenía varias marchas más que el resto, bajadas o zonas de obstáculos, algo que le hubiera gustado replicar a un Mathieu van der Poel que volvió a quedarse lejos (30º) en su enésimo intento por conseguir el único título mundial que se le resiste en su colección.
Quinta fila de la parrilla de salida. Un hándicap que descartaría de la lucha por la gloria a cualquier mortal, pero no a Van der Poel y Pidcock, los dos grandes nombres que figuraban en la lista de Val di Sole. Ambos salvaron los muebles con dignas arrancadas, con el neerlandés haciendo de referencia para el británico, que marchaba un par de posiciones por detrás. Aunque por momentos se vieron perjudicados por los tapones habituales que se forman en mitad del pelotón, los dos fueron remontando, aunque intercambiando posiciones…
🚀 Menos mal que salía atrás…
El doble campeón olímpicos en la disciplina Thomas Pidcock llega al grupo de cabeza y lo dinamita en la subida.
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Alcanzados los 10 minutos de carrera, Pidcock tiró para adelante con una facilidad pasmosa, mientras que Van der Poel daba síntomas de acusar el explosivo inicio y quedaba relegado a un tercer grupo perseguidor al inicio de la segunda vuelta. La cabeza, a 25″ segundos. Tiempo había de remontada. Margen de error, no. Poco a poco volvía a confirmarse que la realidad de ambos en el MTB discurre por senderos opuestos. Van der Poel se quedaba estancado en tierra de nadie, mientras Pidcock adelantaba bikers como un rayo y precisión quirúrgica. La misma historia de siempre…
En su particular remontada, en la que no contó con ninguna colaboración ya que nadie pudo mantener su endiablado ritmo, Pidcock tuvo que lidiar con la ventaja de la selección francesa, especialmente en lo numérico, ya que el grupo de cabeza marchaba comandado por Boichis, Azzaro y Martin. En la cuarta vuelta llegó el tirón de su compatriota Aldridge, que casi espoleó aún más a Pidcock. ‘Sí se puede’, debió pensar el talento multidisciplinar británico, que alcanzado el ecuador de la prueba (total de 8 vueltas) echó el guante al primer grupo. Otra liga.
Por orden de 𝑻𝒐𝒎 𝑷𝒊𝒅𝒄𝒐𝒄𝒌 🫡🌈
El británico firma una remontada memorable desde la 34ª posición y se corona campeón del mundo de XCO por segunda vez en su carrera. Van der Poel, desaparecido.#ValdiSole2026 pic.twitter.com/SN0DSFXwSA
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La ‘tortura’ británica
Ni en sus peores pesadillas, Aldridge se imaginaba la tormenta de vatios a la que iba a ser sometido… Pidcock decidió tomar el mando en la sexta vuelta y optó por apretar en el primer tramo de subida que encontró. Le sirvió para hacer una selección definitiva, con el citado Aldridge y el chileno Vidaurre a su estela. En el séptimo giro, otro ‘calentón’ que dejó la victoria en un mano a mano de británicos. Aldridge se vino tan arriba que incluso tuvo la osadía de ponerse primero durante unos momentos, algo que no perturbó lo más mínimo la concentración de Pidcock. Sobre todo si tienes semejantes piernas…
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Cómo no, en otro tramo de subida, Pidcock tomó la delantera nuevamente y dejó clavado a su compañero de selección, que quizás había resistido más tortura de la que cabía esperar. Al toque de campana que señalizaba el inicio de la última vuelta, Pidcock contaba con 9 segundos de renta. Margen suficiente. Sólo una desgracia, que en el cross country está a la orden del día (averías, caídas, trampas del trazado…), le arrebataría la gloria. No pasó, y tuvo tiempo para saborear las mieles de una victoria más que merecida. A un mundo, cruzaron la meta para acompañarle en el podio tanto Aldridge como el canadiense Cole Punchard, que se aprovechó del hundimiento de Vidaurre. Aunque para crisis, la de un Van der Poel que tras rodar por momentos el 16º, bajó los brazos para concluir el 30º. Jofre Cullell, el mejor español del día, terminó 17º.
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