El baloncesto francés es una de las grandes historias de éxito de los últimos años en el deporte mundial. De eso no hay duda. La selección femenina acaba de ser plata en el Mundial de Berlín dos años después de alcanzar el mismo logro en los Juegos de París, igual que una selección masculina que se nutre de un equipo lleno de talento NBA y que lidera Victor Wembanyama, uno de los jugadores más especiales de la historia. Cada verano, en los torneos de las categorías de formación, Francia es una de las favoritas prácticamente cada vez que pisa una pista. Del Sub-16 al Sub-20, en categoría masculina y femenina.
El motor de este trabajo es el programa de formación y alto rendimiento del INSEP de París, el Instituto Nacional del Deporte que está logrando unos resultados excelentes en el baloncesto, que depende del Ministerio de Juventud y Deporte y que permite educarse y recibir entrenamiento de elite a deportistas en dos categorías, por un lado los que tienen entre 15 y 17 años y, por otra, los de más de 18. En baloncesto, 50 jugadores de ese rango (15-18) compiten (25 chicos y 25 chicas) en el Pole France, programa por el que pasaron ya en su día Tony Parker, Boris Diaw o Evan Fournier. El equipo (cuyo nombre oficial es Centre Federal de Basket-Ball) compite en la Tercera División, no puede ascender ni descender y su dirección técnica depende directamente de la Federación Francesa.
Con este contexto, es fácil entender hasta qué punto es un escándalo algo que en cualquier equipo o institución ya sería repugnante, reprochable y punible: las novatadas, una práctica que debería ser de otra época pero que por desgracia no termina de desparecer y que, para colmo, a veces se sale completamente de lo que debería quedar en (realmente debería no ser) bromas que generalmente son de pésimo gusto y que se deberían perseguir y castigar. Según una información de BeBasket, la noche del pasado domingo al lunes, del 13 al 14 de septiembre, fue una pesadilla para los más jóvenes que acaban de llegar al INSEP: unas novatadas se convirtieron en un ejercicio de violencia y abuso que ha provocado ya la apertura de un procedimiento disciplinario contra ocho jugadores, varias expulsiones y el inicio de una investigación administrativa que sigue en marcha.
Los Sub-16, los recién llegado al centro, fueron víctimas de esas supuestas bromas de iniciación que acabaron en actos violentos que traspasaron cualquier límite de lo que de por sí no tendría que existir aunque no se llegue a esos extremos. Varios de esos jóvenes fueron agredidos por los jugadores mayores, y al menos uno tuvo que ser hospitalizado. Además, varios sufrieron consecuencias también psicológicas, según esta información que asegura que los responsables del INSEP fueron alertados y se abrieron procedimientos disciplinarios contra ocho ‘veteranos’.
Uno, Sub-18, fue expulsado de manera fulminante y definitiva mientras que otros han recibido castigos de dos meses fuera de las instalaciones. Las familias de los afectados, menores que acababan de entrar a formar parte de ese programa de formación del deporte francés, se plantean ahora denunciar tanto a los agresores como al propio INSEP, a la espera de un comunicado de la Federación explicando los hechos y las medidas definitivas que se van a tomar.
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Según BeBasket, estas prácticas no son cotidianas en el INSEP pero tampoco nuevas, y en el pasado se produjeron expulsiones definitivas como la de Sekou Doumbouya, el jugador (25 años) que fracasó en la NBA y ahora jugará en San Pablo Burgos después de un paso por el Andorra, en 2016.
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