Bob Pettit, una de las grandes leyendas de la NBA a lo largo de su historia, ha fallecido a los 93 años de edad. En su etapa como jugador protagonizó grandes logros a nivel individual y colectivo, lo que le elevó al estatus con el que ha permanecido a ojos del baloncesto mundial.
La entidad que mantiene el Salón de la Fama de Naismith, que han anunciado su defunción de manera pública, le describen como “un hombre elegante y habilidoso que revolucionó la posición de ‘forward’ durante su carrera” y “un verdadero gigante del juego”. Entró en dicha institución en 1970. Además destaca por ser el primer MVP de la NBA.
Pettit había ganado gran notoriedad en la universidad, que en su caso era Louisiana State, jugando en la posición de pívot. Nada más llegar a la liga mayor el entrenador que tenía en los Hawks, William Holzman, le bajó de puesto a alero alto porque pensaba que Bob sería ahí más productivo. No pesaba mucho y la diferencia física en esa plaza era clave para los equipos. Ya se vio con Chamberlain o con Russell, con el que cruzaría sus caminos poco después.
Y es que Bob Pettit es uno de esos hombres que puede presumir de haber derrotado a los mejores Celtics de la historia, los de los años 50 y 60 del pasado siglo. Entre 1957 y 1966 los verdes ganaron nueve de las diez Finales disputadas, ocho de ellas consecutivas, y la única en la que perecieron fue en la del 58. Ahí el lustroso jugador de Baton Rouge aportó 50 puntos -gallardía que sólo Giannis Antetokounmpo ha igualado en un partido por el título- y así hizo campeones a los Hawks. El único entorchado de la historia para la franquicia. Una institución.
Pettit fue Novato del Año nada más entrar a la Liga y supo hacer de menos a Bill Russell cuando se enfrentó a él posteriormente y a cuyos derechos los Hawks renunciaron por otros jugadores. Once veces en el All-Star y cuatro siendo el mejor del mismo, máximo anotador en dos ocasiones y retirándose con la máxima cuenta de puntos de la liga americana en su momento. Un artista de la canasta que, como otros, no supo esquivar conflictos extradeportivos.
2,06 metros que supo mover como el mejor. De espaldas a canasta en LSU, por fuera cuando Holzman quiso maximizar su impacto. En los Hawks, donde no sólo es el máximo reboteador sino la persona más exitosa de la entidad, pasó de Milwaukee a Atlanta con enlace en San Luis. La 1957/58 la ganó en el estado de Misuri. Dentro de la catarata de recompensas que otorga la NBA se le conoce como el primer MVP de su legado; fue en la 1955/56, se llevó otro posteriormente en la 1958/59. Cerró su cuenta con 20.880 puntos y 12.849 rebotes en el formato de regular season, muy distinto al que se ofrece hoy en día, tras once temporadas de servicio (y todas, en el mismo equipo). Incluso ejerció como entrenador seis partidos en la campaña 1961/62, venciendo en cuatro de ellos. Un revolucionario del juego que supo luchar contra dos de los gigantes de este deporte, Chamberlain y Russell, y hacerse un hueco en la historia a pesar de las dificultades.
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