El Real Madrid ha optado por resetear. Empezar de cero. Elaborar un nuevo proyecto ya sin Sergio Scariolo en el banquillo. El club decidió este lunes que lo mejor es separarse del entrenador (Brescia, 1961) tan solo un año después de contratarlo por tres temporadas.
Se pone fin así a la segunda etapa del italiano en la casa blanca. Un corto periodo que terminó sin títulos: un 0-4 después de caer en tres finales: Supercopa (Valencia), Copa del Rey (Kosner Baskonia) y Euroliga (Olympiacos). En la Liga Endesa, el último clavo que le quedaba a la entidad para no cerrar la temporada en blanco por primera vez desde 2011, el Madrid cayó de forma inesperada y abrupta contra La Laguna Tenerife en cuartos. Los canarios superaron la eliminatoria tras asaltar en dos ocasiones el Movistar Arena y condenaron a Scariolo, que ha cometido cuatro delitos
Copa del Rey
La Copa es el primer gran título de la temporada en liza. La Supercopa llega siempre demasiado pronto, a mediados de septiembre, con los equipos ensamblando aún todas sus piezas nuevas. El Madrid aterrizaba en el Roig Arena con la necesidad de dar un golpe encima de mesa, de demostrar su verdadero nivel tras dejar escapar la Supercopa. El estreno, frente al Unicaja, fue una muestra de poder autoritario; y las semifinales, ante el Valencia, una demostración de resistencia y fe: del 106-101 al 106-108 en apenas 12 segundos.
Sin embargo, ahí se acabó el Real. Los blancos sucumbieron frente al Kosner Baskonia, un dolor de cabeza para Scariolo esta temporada por la habilidad de sus grandes de abrirse hacia el perímetro y la de Luwawu-Cabarrot de agigantarse ante ellos. Los vitorianos tienen un balance de 3-0 en este 2026 frente a los madridistas.
No hubo efecto Hezonja ni impacto de Tavares y Lyles (un superclase muy dado al guadianismo), y tampoco hubo respuestas defensivas. Grandes debes por parte de Scariolo y de su cuerpo técnico, que se vieron desbordados. No hubo respuestas desde el banquillo. Y la Copa se esfumó tras encajar ¡33 puntos! en el último cuarto. El italiano recibió pitos en el siguiente partido en casa, contra el Bayern Múnich, que se disputó tras el torneo del KO.
Euroliga de sentimientos contrapuestos
La conclusión de la Euroliga era el gran punto a favor de Scariolo hasta la eliminación en Liga frente al Tenerife. El Madrid alcanzó la final de la máxima competición continental sin Tavares ni Len y con una exhibición táctica desde el banquillo y de determinación de los jugadores en la cancha. El Olympiacos derrotó a los blancos en una final en la que tampoco estuvo Garuba, muy marcada por un criterio arbitral discutible y unas últimas decisiones que perjudicaron a los españoles. Sin pívots y a minutos de levantar la Duodécima. Contra todo y contra todos. Un enorme mérito.
Sin embargo, si se toma todo en conjunto, el paso por Europa estuvo lleno de altibajos, sinsabores y sentimientos contrapuestos. Porque los blancos alternaron una buena clasificación final (terceros, factor cancha, balance de 24-14) y una autoridad absoluta en casa (18-1, solo el Panathinaikos pudo ganar en el Movistar Arena) con mucha fragilidad a domicilio: perdieron 13 de los 19 partidos disputados lejos del Palacio. Con solo tres triunfos habrían sido líderes en solitario.
Muchas de esas derrotas llegaron en finales apretados, el elefante en la habitación esta temporada. De los trece tropiezos fuera, nueve fueron en duelos decididos en los últimos dos minutos, con los madridistas o bien en cabeza o con una desventaja de cinco puntos o menos.
El Excel de Scariolo y el uso de la plantilla
Scariolo tenía un plan muy definido desde el principio de la temporada: lo relevante se decide a partir de abril. Lo importante es llegar en las mejores condiciones a ese momento. El italiano tiró de planificación, de ciencia. Tiró de Excel: minutos limitados para las estrellas, descansos… El Madrid dejó marchar victorias por no exprimir algo más a algunos jugadores. Pero todo tenía un objetivo… el problema es que todo se fue abajo con las lesiones de Tavares, Garuba y Len. Todo el trabajo realizado se fue por la borda, dejando la pregunta de si sirve de algo tanta planificación si luego todo se desmorona en un abrir y cerrar de ojos. Si no habría sido mejor exprimir el presente antes que pronosticar el futuro.
La derrota en el playoff ACB
Con el título de Liga todo podría haber acabado en un mal sueño. ¿Habría seguido Scariolo? Después de la experiencia Chus Mateo, despedido con la ACB debajo del brazo, nada era seguro, pero daba cierto margen de seguridad. Las maneras habrían sido importantes, claro, pero evitar la temporada en blanco habría sido balsámico. Sin embargo, ese castillo en el aire no se concluyó. Y no solamente no se conquistó la Liga, sino que los blancos salieron a la primera, en cuartos, frente a un Tenerife que desnudó completamente a los blancos en el tercer y definitivo encuentro.
La eliminación antes de tiempo en el playoff fue la puntilla a un tramo final de fase regular horrible. El Madrid perdió las últimas cinco jornadas ligueras. Nunca en la historia había enlazado tantas derrotas en el campeonato español. El Palacio perdió su halo de inabordable y pasó de tan solo una derrota en 12 partidos en ACB a cuatro en los últimos cinco duelos de la fase regular. Si unimos el playoff son seis de siete. Para única victoria en ese ciclo, ante el UCAM Murcia y en la prórroga, Hezonja tuvo que hacer una interpretación histórica.
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