Una de las imágenes más recurrente de la carrera futbolística de Lionel Messi es su clásico festejo al anotar un gol. El rosarino suele mirar hacia el cielo y apuntar con sus dos dedos índices hacia arriba. Por supuesto que esta celebración tiene una destinataria y es nada menos que su abuela materna: Celia Olivera de Cuccittini.
La mujer —que falleció en mayo de 1998— fue fundamental para que el pequeño Leo diera sus primeros pasos en Grandoli, el club de barrio en el que se inició. “Mi abuela nos llevaba a jugar a mí, a mis hermanos y a mis primos. Éramos una familia que iba siempre a jugar al club de barrio y a ella le encantaba estar en el club. Mas o menos íbamos todos a la misma hora porque entrenábamos en horario corrido”, recordó el excapitán de la Selección Argentina.
A pesar de que Messi tenía solo 11 años cuando Celia murió, su memoria guarda intactos los momentos que vivió con su abuela. “Teníamos algo especial con ella, porque vivíamos juntos todo el día prácticamente. Ella se muere cuando yo tenía 11 o 12 años. Yo era chico, pero lo sufrí mucho porque yo era muy pegado a ella, pasábamos muchas horas juntos”, destacó el ídolo del FC Barcelona.
El festejo icónico de Lionel Messi para su abuela
El recuerdo de Celia ha traspasado las barreras de lo personal, llegando a convertirse en una parte clave de la trayectoria profesional de Lionel Messi. De hecho, cada gol que anota está dedicado a la mujer que lo impulsó a comenzar su carrera en el fútbol.
“Fue un amor muy grande para mí”, subrayó Leo. “Hasta el día de hoy me cuesta hablar de ella porque la recuerdo. Así que es muy especial”, reconoció el crack sobre la madre de su mamá.
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