(BUENOS AIRES).- “A la fragilidad defensiva y el juego que no abunda, River le agrega poca efectividad en ataque y así no hay esperanza que dure más de un partido”, dijo Juan Cortese al cuestionar el presente de River. El empate 1-1 ante Sarmiento de Junín dejó al equipo con 17 puntos en la Zona B, fuera de los ocho puestos de acceso a los octavos de final, aunque todavía mantiene opciones de clasificación. El partido se jugó en un momento decisivo del Torneo Clausura.
Cortese desarrolló el reproche en estos términos: “A la fragilidad defensiva y el juego que no abunda, River le agrega poca efectividad en ataque y así no hay esperanza que dure más de un partido”. Su análisis vinculó tres fallas que, a su criterio, impiden sostener actuaciones convincentes y transformar los momentos favorables en triunfos. Leonardo Ponzio debe encontrar respuestas en cada uno de esos frentes.
En Junín, Julián Contrera abrió el marcador para Sarmiento al conectar un centro, en una acción en la que River no resolvió la marca. El empate llegó con Gonzalo Montiel, tras una jugada iniciada por Thiago Almada. El tanto evitó la derrota, pero no alcanzó para que el visitante se llevara los tres puntos.
La fragilidad defensiva es el primer punto del diagnóstico. Cortese señaló las dificultades de River para controlar los ataques rivales y proteger el área cuando Sarmiento encontró espacios; también remarcó que los problemas para cuidar el arco no son nuevos. La marca en el centro que derivó en el gol dejó expuesta esa debilidad y la necesidad de darle más estabilidad a la última línea.
El segundo problema está en la elaboración. El análisis de Juan Cortese apunta a mejorar la circulación de la pelota y crear conexiones más fluidas entre mediocampistas y delanteros, para generar llegadas con continuidad. Frente a un rival ordenado en defensa, a River le costó encontrar espacios y acelerar los ataques; cuando esas conexiones no aparecen, el equipo queda demasiado atado a acciones aisladas para cambiar el trámite.
La definición completa la crítica. River tuvo aproximaciones para buscar la victoria y, después del empate, dispuso de opciones para marcar el segundo, pero volvió a fallar en los metros finales. Para Cortese, la poca efectividad se suma a las dificultades defensivas y de elaboración: si el equipo no convierte sus ocasiones, no logra transformar un momento favorable en un triunfo.
El empate también tuvo impacto en la carrera por la clasificación a la próxima Copa Libertadores mediante la tabla anual: River dejó escapar una oportunidad importante. Con el calendario cada vez más exigente, cada partido adquiere más peso para un equipo que todavía busca meterse en los octavos. Ponzio necesita convertir el diagnóstico en ajustes concretos y sumar regularidad, porque un triunfo aislado no alcanza si los mismos problemas reaparecen en el compromiso siguiente.
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