José Luis Arrieta (55 años) lleva toda una vida vinculada al ciclismo. Corredor del equipo desde 1993 hasta 2005 (bajo sus distintas denominaciones: Banesto, Illes Balears…), se retiró en 2010 tras cinco temporadas en el Ag2r LA Mondiale francés. Poco después de su retiro, en 2011, regresó al Movistar… y en 2021 salió de una manera ‘complicada’, con pleitos que acabaron tiempo atrás. En años recientes, el Decathlon Ag2r contactó con él para ser director deportivo durante unos meses, pero en este 2026 ya no lo es. En La Vuelta estuvo durante unos días con el equipo… de visita, acompañando a invitados.
“Mi papel es enseñarles la salida, la zona de autobuses y después ver dos o tres puntos del recorrido donde podamos seguir la carrera antes de llegar a meta. Es algo diferente a lo que hacía antes. No soy director ni nada. Colabora algunos días sueltos. El equipo está configurado así ahora mismo. Y, de cara al futuro, tampoco me apetece estar tanto tiempo fuera de casa como antes. De momento así estoy bien”, explica el de Huarte-Araquil a AS durante la ronda española. “¿Echarlo de menos? No especialmente. La vida tiene sus épocas. Ahora estoy en otra fase. Además, tengo a Igor (Arrieta, su hijo, del UAE, que ganó etapa en el Giro este año y se marcha al Lidl-Trek) y sigo muchas carreras por él. Cada fase de la vida tiene su momento”, añade Arrieta sénior.
“Tener a Igor en casa hace que estés pendiente todo el día. A mí siempre me ha gustado el ciclismo y veo todas las carreras que puedo. Pero luego también hay vida fuera de esto. Tuve una etapa en la que ocurrieron cosas que no esperaba y la vida sigue. Marcó un antes y un después. Tampoco quiero darle más vueltas”, explica Arrieta, pensativo, y también valorando los cambios en el ciclismo actual, aunque “sigue siendo dar pedales y el que los da más rápido normalmente gana. El ciclismo no se inventó ayer”. Con Igor, el apellido Arrieta sigue muy presente en el ciclismo. Su padre logró también ganar en una grande (La Vuelta 2006, etapa en Ciudad Real), como hizo el heredero este año en el Giro.
“Igor ha conocido de todo en el ciclismo. Tiene una capacidad para analizar y entender las carreras que muchas veces no tiene gente que debería tenerla. Y no lo digo porque sea mi hijo”, explica Arrieta, que no se ve en 2027 de vuelta trabajando en el pelotón. “No me lo planteo. La vida es así. Nunca pensé que iba a ser ciclista y lo fui. Nunca pensé que iba a ser director y también lo fui. No es algo de lo que dependa para sentirme realizado. Cuando vengo con ellos estoy supercontento. Pero tampoco es algo obsesivo. Creo que las cosas pasan por algún motivo y si tienen que venir, vendrán”, concluye, con convicción, Arrieta. A buen seguro que Igor le seguirá dando alegrías.
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