Mario Hezonja ya está en marcha en su segunda etapa en la NBA, más de un lustro después de su salida por la puerta de atrás y con una enorme desilusión; un hartazgo que le hizo volver a Europa donde, poco a poco, recuperó la energía, volvió a disfrutar jugando… y revivió el gusanillo de la NBA. Incluso con el riesgo de firmar con los Cavaliers, después de pagar para liberar su contrato en el Real Madrid, por un solo año y con un contrato mínimo (2,8 millones de dólares) que, además, no estará totalmente garantizado hasta el 15 de noviembre.
Se ha especulado, incluso, con que podría ser una forma de liberarse para regresar a Europa, usar la NBA como puente para salir del Madrid y acabar en otro equipo de Euroliga, una competición para la que no tenía cláusula de salida. Él, sin embargo, apuesta por hacerse un sitio en unos Cavs que, por lo que dijo en entrenador, Kenny Atkinson, también están muy contentos con su llegada.
El croata ha dejado una explicación sorprendente sobre lo que más le gusta de llegar a Ohio, un lugar de inviernos muy crudos en lo atmosférico: “No soporto el sol. No soy una persona de las que funcionan con el sol, no me gusta el calor, ya no lo aguanto más. He estado en todas partes, he vivido en dos momentos distintos en España, en Orlando, en Croacia… siempre con mucho sol. Estoy súper harto de eso. Así que, ahora, nubes, lluvia, nieve… ¡gracias, Cleveland!”.
El alero croata (31 años) explicó por qué ha considerado que este era el momento para regresar, seis años después, a la NBA: “Ha sido una posibilidad durante todos estos años. Es fácil decir que quieres dominar, ser el mejor, ganarlo todo… pero es distinto conseguirlo. Así que estoy muy agradecido de tener esta oportunidad porque siempre me rondó que la primera vez vine demasiado joven, sin haber conseguido nada. Estoy muy agradecido de que haya habido equipos que me hayan querido y me hayan apoyado para ir logrando los objetivos que me había marcado: ganarlo todo en cada Liga y equipo. Eso era lo más importante”.
Y también quiso explicar cómo se había fraguado el acuerdo con los Cavs: “Obviamente, Koby Altman (presidente de operaciones) y la gente de las oficinas habían estado detrás de mí durante el último año y medio. Se presentó la oportunidad de venir antes, acabar la temporada y prepararme para la nueva conociendo ya a todo el mundo, a todo el personal. Pero no quería, en ese momento, ser desleal al Real Madrid, dejar al equipo en una mala situación. La anterior ya había sido una temporada muy complicada, no sabíamos ni si iríamos a los playoffs. Pero tenía la sensación de que estaba preparado, de que ahora sí podría conseguir lo que no pude cuando vine después de ser drafteado”.
Así explicó cómo cree que ha cambiado a lo largo de estos años: “Hay dos aspectos. Primero, como jugador… siempre me ha encantado esa mentalidad americana de usar los veranos para mejorar, para añadir cosas nuevas a tu juego. Eso ya lo pude hacer durante mis veranos aquí, en mi primera etapa. Y luego pude trasladar ese proceso a las temporadas enteras, a todos estos años en Europa. Eso ha sido muy importante. Además, estuve en equipo que se construían a partir de mí, y eso disparó mi mentalidad y mi progreso, porque para mí el baloncesto lo es todo. No hay nada más en lo que me concentre. Vas día a día, partido a partido, temporada a temporada… vas alcanzando metas y los reconocimientos individuales empiezan a llegar. Eso en Europa no es lo más importante, pero quería conseguirlo todo, en lo individual y en lo colectivo. Eso me hizo tener todavía más hambre, buscar cotas más altas. Y creo que las alcancé casi todas. Quedo alguna pendiente, pero está bien, no pasa nada”.
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Su explicación fue más allá, también al cambio físico que ha experimentado: “Cuando me draftearon medía 1,98 y pesaba 86 kilos. Recuerdo que parecía un niño, incluso en los partidos de Summer League. Tenía mucho talento y podía encontrar mi juego, pero no estaba preparado para el nivel físico de la NBA. Ahora mido 2,06 y peso 118 kilos. Eso aporta mucho a la versatilidad que puedo dar al equipo. He hablado con James Harden y Donovan Mitchell de lo que puedo aportar para ellos: poner bloqueos, abrirme para tirar… todo eso. Ahora mismo todo el baloncesto es una cuestión de versatilidad, no solo en la NBA”.
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