Francia se colgará este domingo una medalla en un Mundial. Todavía no sabe el color, pero estará en la final una tras ganar a Alemania (86-64). A la subcampeona olímpica se le habían atragantado los Mundiales: nunca había disputado una semifinal y en su medallero cogía polvo el bronce logrado en la primera edición, en Chile en 1953. Más de setenta años sin rascar nada para una potencia baloncestísticas que tiene, en su cabeza, a su peor rival. Porque seamos sinceros. Es raro que un equipo, que en los Juegos de París mantuvo a Estados Unidos contra las cuerdas, solo haya ganado una medalla en un Mundial y lleve sin reinar en Europa desde 2009. En este tiempo España, por ejemplo, ha logrado tres oros europeos y una plata y dos bronces mundiales.
Pero Francia se presentó en este Mundial con otra cara. Tras una primera fase plácida, donde arrolló a sus rivales por una media de 42,3 puntos, tumbó a la gigante China en cuartos (61-90) antes de Alemania, el único rival que ha puesto en algo de problemas a las Bleus. Gabby Williams, una de las candidatas claras a acabar como MVP de este Mundial, se marchó ya al descanso con 14 puntos. Francia, que arrancó 10-6 y sin fallar un tiro, cerró el primer cuarto solo dos arriba (25-23), más por mérito de una aguerrida Alemania que por fallos suyo. Aunque el partido de Dominique Malonga estaba siendo malo, eso sí. La pívot de las Storm había fallado todo lo que había lanzado (0/5) y desde el tiro libre tampoco estaba fina (2/4).
Al descanso, Francia mandaba por 45-38, pero no dominaba el rebote (18 a 23) y tampoco estaba fina en ataque (43% en tiros de campo), aunque hablemos del mejor ataque de todo el torneo (53,3%) y de la mejor en triples (45,7%, pero 5/14 al descanso en semifinales). Las Bleus amagaron con romper el partido (54-38), pero Alemania volvió a intentarlo (55-47). Sin éxito: 64-50 y un cuarto por jugar.
Alemania cometió demasiados errores: 25 pérdidas, pero con un triple de Emily Bessoir se quedó a nueve (69-60) a algo más de cinco minutos del final. El Uber Arena colgó el cartel de no hay billetes (12.650 espectadores) para darle el último empujón a la anfitriona, pero Francia fue mucha Francia. Gabby Williams, con un 2+1, alcanzaba los 21 puntos (acabó con 22) y Marine Johannes, con un triple, puso un 81-67 insalvable. Francia espera, a España o Estados Unidos, en la primera final mundial de su historia.
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