El 20 de junio de 2023, el Barça conquistó su último título oficial. Sarunas Jasikevicius fue el hacedor en los banquillos y Nikola Mirotic tuvo la misma función en pista. Fue un proyecto ganador que conquistó dos Ligas, dos Copas y pisó en tres ocasiones consecutivas la Final Four, rozando el título en 2021 pero quedándose por el camino. El entrenador lituano, eso sí, permitió a los azulgranas presumir de uno de los juegos más cautivadores del Viejo Continente e impulsó a un equipo que volvió a mirar a la cara al Real Madrid. El Barcelona dejaba atrás años de titubeos y la última etapa de Svetislav Pesic para regresar a una cima esquiva, que no llegaron a ocupar del todo pero que sí rozaron con la punta de los dedos. Fueron años increíbles, maravillosos. Pero, tras ese título, todo llegó a su fin.
El Barça entró entonces en un verano más que tumultuoso, lleno de cambios y de recortes presupuestarios, con estimaciones que indican que pasaron de tener 40 millones disponibles a 27. Antes de la final contra el Real Madrid (3-0), ya si filtró que el club no contaba con Mirotic, que salió por la puerta de atrás a pesar de su enorme compromiso. La falta de dinero les hizo prescindir también de Cory Higgins, una de las principales estrellas de Europa que les llevó a la final de la Euroliga en 2021. Jasikevicius negoció una renovación a la baja, pero no llegó a ningún acuerdo con el club. Y todo se acabó como si no hubiera pasado: se gastaron muchos millones en indemnizaciones, se dio paso a Roger Grimau, un entrenador de la casa, más barato, y se intentó hacer lo que se pudo con lo que había.
Ese fue el principio del fin del Barça, que tras desintegrarlo todo tras una victoria incontestable se ha quedado con una mano delante y otra detrás: tres años sin títulos una crisis que hoy, 22 de septiembre, cumple 1.190 días. Y que pudo acabar en la final de la Supercopa… pero no. El Barça cedió ante el increíble empuje del Joventut, liderado por el que había sido referente azulgrana, Nicolás Laprovittola; y por Ricky Rubio, uno de los grandes protagonistas de la Euroliga de 2010, la última de la entidad. Grimau duró apenas una temporada, Joan Peñarroya duró algo más y Xavi Pascual algo menos. A ese último le fichó el Barça porque fue el técnico del mencionado título de hace 16 años, como haciendo un ejercicio de nostalgia. Pero dijo adiós sin pensárselo demasiado viendo el percal en el que se había metido. Uno insostenible para él, que puso rumbo al Dubái.
Objetivo: salir del pozo
El Barça ha cambiado, pero no sólo en su plantilla, que también. Los azulgranas han dicho adiós a Willy Hernangómez, que ha recalado en el Unicaja y sigue ligado al baloncesto nacional. Pero también han salido Will Clyburn, Tornike Shengelia, Jan Vesely, Nicolás Laprovittola, Tomas Satoransky, Youssoupha Fall, Myles Cale, Miles Norris y Juani Marcos. Eso sí, también ha llegado gente, 11 en total: Justin Robinson, Umoja Gibson, Agustín Ubal, Stanley Umude (que anotó 13 puntos hoy, los mismos que un gran Joel Parra), Olivier Nkamhoua, Tosan Evbuomwan, Josh Nebo, Olek Balcerowski, Tyrese Martin, Justin Minaya y Yoan Makoundou. Una reconstrucción profunda y destellos meritorios en la Supercopa a pesar de no hacerse con el título. La resiliencia y la capacidad de sobreponerse a todo contra el Valencia fueron dos cualidades llamativas.
Pero los cambios también han afectado a los despachos: Juan Carlos Navarro, que estaba en puestos directivos desde 2022 y fue uno de los responsables de las salidas de Jasikevicius y Mirotic (entre otros) pierde la mayoría de sus funciones, aunque sigue formando parte del club; Xevi Pujol, tras un año en el Baskonia y una salida muy fea de Vitoria, se hace con los mandos de la sección de baloncesto. Y Aleksander Sekulic, que ya está dejando su impronta, se sienta en el banquillo. El Barça, por cierto, se fundó en 1926 y ganó su primer título oficial en 1943, cuando apenas había estructura. Tras eso, el periodo más largo sin trofeos fue de 1974 a 1977, antes del debut de la leyenda Juan Antonio San Epifanio, Epi. Ahora, han igualado esa marca y están en riesgo de superarla si esta temporada no suman ningún título, una necesidad acuciante para uno de los equipos por excelencia de España, pero también del Viejo Continente.
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El Barça debuta en la Euroliga este jueves, en el Palau ante el Efes (20:30). El sábado lo hará en ACB ante el Leyma Coruña, también en su pista (21:00). La Copa se jugará entre el 18 y el 21 de febrero de 2017 y ahí es donde se disputa el próximo título oficial, aunque primero hay que clasificarse. La semana que viene llega, además, la primera jornada doble de la Euroliga y empieza el calendario apretado y la carga física constante para un equipo que ya ha tenido tres lesiones en pretemporada (Evbuomwan, Makoundou y Brizuela, aunque este último participó en la Supercopa). El equipo se ha reconstruido y parece divertido y carismático, pero hay que resistir el paso de los partidos y conseguir una regularidad que permita mirar a la cara a los más grandes. Y, además de vencer, hay que convencer. Ese es el camino para acabar con la sequía. Una que dura 1.190 días… y sumando.
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