Los jugadores no son cromos que uno pueda pegar en el lugar del otro. Hay un entorno, unas sinergias y un estilo que al final determinan la efectividad del bloque. Cuando en 2014 el talentazo emergente de Mirotic se marchó a la NBA con 23 años, Nocioni ocupó su ficha en el Real Madrid como ala-pívot. No venía para hacer lo mismo. Con el argentino también desembarcaron KC Rivers, Maciulis y Ayón, incluso Campazzo. Aquel Madrid conservaba parte de la efervescencia del curso anterior, el de los récords, y al tiempo había cambiado en algo decisivo: era mucho más duro y competitivo, sabía fajarse. Cinco de cinco en títulos. El éxito no se resumió en el reemplazo de Mirotic por Nocioni. Hubo muchísimo más, pero “la rusticidad” de la que hablaba el Chapu resultó clave.
Este verano el Madrid ha sufrido otra baja sensible, de gran calado en cuanto al talento baloncestístico, incluso comparable a la de antaño de Mirotic. Otra joya balcánica, Mario Hezonja, ha dejado la entidad tras cuatro años y después de cumplir solo dos de las cinco temporadas por las que firmó en el verano de 2024, cuando estuvo cerca de vestir de azulgrana. Hace un año el club ya cruzó los dedos ante una posible oferta NBA y en este el jugador ha hecho saltar todo por los aires, incluso antes de tener una oferta en firme de Estados Unidos, porque se le acababa el plazo para ejecutar su cláusula de rescisión.
De quedarse, a un adiós feo
En la Casa Blanca pensaban que se quedaba. Un desencuentro por las formas y el fondo que se cerró bastantes días después con un acuerdo, y después de que la agencia del jugador ofreciera una indemnización mayor de la estipulada en un contrato que en el Real creían que había incumplido. Otro adiós doloroso sobre el papel, aunque su sustituto, al revés que hace doce años, ya estaba fichado: TLC, Timothe Luwawu-Cabarrot (1,98 m y 31 años). El francés estuvo a principios de julio con un pie en el Barça antes de que el Madrid revirtiera la situación en unos días decisivos. Venía a potenciar hasta el infinito el puesto de alero con Hezonja y también a compartir cancha con él. Al final, los acontecimientos lo han dejado como el sustituto (y sí, nunca es un cromo por otro).
Luwawu-Cabarrot hizo un temporadón el curso pasado en el Baskonia, clave en el título de Copa, máximo anotador de la Liga Endesa y Top-4 de la Euroliga. La explosión definitiva que buscaba desde que era una joven promesa en Francia y pasó por la NBA con un desarrollo intermitente, incluso de especialista. De ahí regresó a Europa con un mal encaje junto a Messina, un año en el Asvel y, finalmente, dos en el Baskonia.
TLC: 54 puntos en 59 minutos
No es lo mismo ser referente indiscutible en Vitoria que compartir protagonismo en un Madrid con aspiraciones máximas. Por eso quizá han llamado tanto la atención los tres partidos de pretemporada en los que ha participado, porque ha replicado los números que hacía como baskonista sin acaparar protagonismo ni balón, fluyendo en la ofensiva con una facilidad hasta sorprendente. Los amistosos son solo preparación; las sensaciones no se esconden.
En sus tres choques de preparación, ante el Baskonia (12), La Laguna Tenerife (26) y el Unicaja (16), ha apilado 54 puntos en 59 minutos (18 de media en 19) con un 68% de dos y un 64% en triples (¡7 de 11!) más 2,7 rebotes, 1,3 asistencias, 1,3 recuperaciones y 1,7 pérdidas para 19,3 de valoración. Unas cifras parecidas, aunque con más efectividad en el lanzamiento, que en la pasada Euroliga donde exhibió 18,2 tantos (41% de tres) y 16,4 de valoración en cinco minutos más en pista de promedio.
Ciencia ficción explosiva contra fluidez
En esa campaña 2025-26 superó ampliamente en las cifras al madridista Hezonja: 13,3 puntos (31% de tres) y 12,4 créditos el croata. Supermario firmó una gran temporada y estuvo muy bien en la Final Four. Sin embargo, donde más brilló estadísticamente fue en la ACB. Eso sí, disputó en Europa casi tres minutos menos de media que el francés, que, curiosamente, solo fue titular en dos de las 36 jornadas continentales. El croata aportó más en rebote y asistencias, en su mejor curso de largo en el pase. Pero ni esto es un álbum ni los jugadores son cromos, así que toca atender a distintos factores para analizar cómo potencian cada uno al bloque.
Un Hezonja en racha, certero y con criterio es un jugador de ciencia ficción. La sensación con Luwawu-Cabarrot es que aporta con menos ruido, sin romper ningún equilibrio interno de fuerzas. Fluye sobre la cancha con sus entradas, donde ha evolucionado bastante. E igualmente con esos tiritos de media distancia tras bote tan característicos y con los triples. Un tirador ya confirmado de alto porcentaje con un volumen elevado. Transmite que sabe elegir. “Es un jugadorazo”, dice de él Pradilla, su nuevo compañero, que lo conoce bien de los duelos Valencia-Baskonia. “Se tiene que adaptar más y sabe que aquí ha venido a competir por todos los títulos”, explica el zaragozano. Es Luwawu-Cabarrot y, como en 2014 con Nocioni, también quienes lo rodean: “Tenemos una plantilla en la que puedo ir jugador por jugador diciendo que cada uno es increíble”.
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