En un polideportivo de Córdoba, entre llamados telefónicos y vecinos que llegan a entrenar, trabaja un campeón del mundo. Miguel Ángel «Cata» Oviedo integró la Selección Argentina que levantó la Copa en 1978 y también formó parte del Independiente campeón de la Intercontinental de 1984. Después de dos décadas en el fútbol profesional, su vida tomó otro rumbo.
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