La victoria de Enric Mas en La Vuelta 2026 tiene un significado que va mucho más allá de un triunfo deportivo. Es el premio a un corredor que nunca dejó de intentarlo, pero también el reconocimiento a un equipo y a un patrocinador que, año tras año, siguieron apostando por un proyecto que no siempre encontró la recompensa que buscaba. Recuerdo aquella penúltima etapa de La Vuelta 2017, camino del Angliru. Un jovencísimo Enric Mas formaba parte de la escapada cuando Alberto Contador, en su última Vuelta como profesional, alcanzó a los fugados. Mas se puso a trabajar para él, aun siendo corredores de equipos diferentes. Aquel gesto tenía algo especial: el mallorquín había pasado por las categorías juveniles de la Fundación Contador y estaba ayudando, de alguna manera, a su ídolo. Contador acabaría ganando aquel día en el Angliru. Mas, con solo 22 años, ya dejaba entrever que estaba llamado a ser uno de los grandes referentes del ciclismo español.
Un año después, en 2018, esa intuición se convirtió en realidad con su segundo puesto en La Vuelta y una victoria de etapa en Andorra. Después llegarían otros dos segundos puestos, en 2021 y 2022, y un tercero en 2024. El talento estaba ahí, los resultados también, pero entre ser segundo y ganar existe un abismo. Y la exigencia del aficionado, que primero te empuja y te anima, puede convertirse con el tiempo en crítica cuando esa victoria anunciada no termina de llegar.
La Vuelta 2026 también es un reconocimiento a un equipo y a un grupo humano que nunca dejaron de creer. Movistar Team vuelve a lo más alto del ciclismo mundial y lo hace después de años de espera, con una victoria que representa perseverancia, trabajo y confianza. En el deporte, como en la empresa, es fácil estar al lado de un proyecto consolidado, cuando todo funciona, cuando las victorias llegan y los protagonistas están consagrados. Lo verdaderamente difícil es seguir creyendo cuando los resultados se hacen esperar. Una empresa que patrocina el deporte no compra únicamente visibilidad. En el caso del ciclismo, ayuda a que la marca esté presente en cientos de pueblos y ciudades de toda la geografía, haciéndola querida y cercana hacia los ciudadanos.
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Un patrocinador nunca tiene garantizada la victoria. Comparte el esfuerzo, el trabajo en equipo y el compromiso, pero también las dudas, las derrotas y esos años en los que toca seguir trabajando sin saber cuándo llegará la recompensa. Y quizá ahí reside el verdadero valor del patrocinio de Telefónica a Movistar Team: seguir creyendo cuando todavía no llegan los resultados. Porque la confianza no se demuestra cuando todo funciona, sino cuando decides continuar apostando por las personas y por un proyecto convencido de que, algún día, el esfuerzo encontrará su recompensa. Ese momento ha llegado en Granada. Enric Mas ha ganado La Vuelta. Y con él ha ganado también algo que en el deporte tiene un valor incalculable: la perseverancia de quienes nunca dejaron de creer.
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