Por segundo año consecutivo, la Selección Argentina de la Federación Argentina de Deportes para personas con Discapacidad Intelectual (FADDIM) se consagró bicampeona de la Genuine Cup que se realizó durante el mes de agosto en Houston, Texas. En tiempos donde las personas con discapacidad son sometidas a un maltrato permanente desde el Estado nacional, lo que consiguieron Los Halcones excede las métricas del deporte tradicional.
Durante cinco jornadas y a lo largo de diez días intensos de convivencia, el certamen reunió a seleccionados de 53 países de todos los continentes. Con el peso de ser la favorita, la selección nacional transitó el torneo con solvencia: puntaje ideal e invicto sostenido desde la edición anterior. En la fase de grupos derrotó a Austria (3-0), Finlandia (2-0) y Chile (3-0). Luego debió sortear una semifinal ajustada frente a Colombia (1-0).
En la gran final ante Polonia, la superioridad albiceleste volvió a quedar de manifiesto con un 4-1, con goles de Rodrigo Balquín, Enzo Stampone, Juan Martín Ceballes y Gastón Ibargüengoytía. Como resumió el propio entrenador Nicolás Ucha, la gesta va más allá del campo de juego y se basa en la construcción diaria: la preparación previa en el país, los diez días del torneo, los nervios, la convivencia y remontar destratos y obstáculos que solo sirvieron para amalgamar la unión del grupo.
“Somos campeones porque somos familia” fue la síntesis que hicieron los propios jugadores. Los Halcones recordaron en Houston que el deporte inclusivo es una expresión de esfuerzo compartido y un espacio donde derribar prejuicios es tan importante como dar la vuelta olímpica.
“Cada adversidad nos hizo más fuertes”
En un segundo preciso sobre la autopista 9, la vida rutinaria de Nicolás Ucha saltó por los aires hace ya más de una década. El impacto contra el acoplado de un camión a la altura de Morrison destruyó la camioneta en la que regresaba a pasar la Semana Santa con su familia. Se abrió un abismo de internaciones y un proceso de rehabilitación de un año. Su brazo había quedado destrozado y tuvieron que amputárselo. La familia, los amigos, las canciones de Quilmes en la memoria fueron el camino para la reconstrucción.
El fútbol fue fundamental en ese proceso. Una médica lo impulsó a sumarse al equipo de amputados. Se compró los botines y no paró. Llegó a la selección nacional de fútbol de esa disciplina. Después fundó el Departamento de Discapacidad en el Club Quilmes, donde aún trabaja. Tiene una diplomatura en actividad física y deporte adaptado y es el coordinador deportivo de la FADDIM.
En diálogo con Página/12 responde que no fue fácil el camino al bicampeonato, porque desde el primer día de llegar a Houston notaron un gran crecimiento deportivo de todos los países. Y los demás equipos les hicieron sentir que eran el rival a vencer. Más aún, luego del resonante paso de La Scaloneta por el Mundial, el triunfo contra Inglaterra y la campaña en contra de Argentina que aún resuena en el plano deportivo. Pero tenían un punto a favor en la preparación previa: una sólida Liga Nacional de Fútbol Inclusivo para clubes afiliados a AFA, organizada por FADDIM, donde hacen un seguimiento constante de los deportistas.
–Dijiste que este bicampeonato no se explica solo por el fútbol. ¿Qué otros factores hubo para el triunfo?
–Tuvimos que enfrentar muchas chicanas, bastante desvalorización al trabajo que se hace, pero se logró dar vuelta con respeto, valores y la excelencia deportiva que brindaron todos los jugadores. Cada adversidad nos hizo más fuertes. La química de la delegación dentro y fuera de la cancha durante todo el torneo fue fundamental. Hubo un cambio de cuerpo técnico dos meses antes de la competencia y se generó un vínculo muy lindo de los deportistas con el nuevo cuerpo técnico y viceversa. Esa unión muy grande, tanto personal como deportiva, fue clave para lograr el bicampeonato.
–¿Cuál fue el mensaje hacia los futbolistas antes de salir a jugar la final?
–Que disfrutaran de la oportunidad que estaban teniendo, que es el sueño de muchos argentinos y ellos lo estaban viviendo. Que eran solo 19 personas que estaban representando a los 50 millones de argentinos y que la gloria sería eterna.
–¿Qué significa este bicampeonato para el desarrollo del fútbol inclusivo en Argentina?
–Es muy importante, ya que no solo demuestra las cualidades deportivas, sino el crecimiento de esta disciplina. Representa el trabajo invisible y silencioso de una federación tan profesional y comprometida como es FADDIM, de donde se sacan los 20 mejores deportistas de más de 700 que participan en nuestras ligas a nivel nacional. Ahora el próximo paso será un triangular muy competitivo con grandes selecciones como lo son Francia y Japón, que se va a desarrollar en noviembre en Mar del Plata.

