La Selección Sub-17 luchará este domingo por el oro mundial de la categoría tras derrotar en las semifinales a Australia (51-58). Su rival en la final será Estados Unidos (20:45 horas, Movistar+ Baloncesto), que doblegó con contundencia a Canadá (86-60). El equipo de Moses Fernández sudó para alcanzar la final intercontinental frente a unas australianas que se rehicieron tras llegar a estar 13 abajo antes del descanso (19-32). Las aussies empataron a 50 a falta de 3:35 para acabar. En ese momento, la Selección reaccionó desde la defensa con tres robos casi seguidos que permitieron el parcial de 0-6 que fue definitivo.
RESUMEN
51 – AUSTRALIA (10+13+13+15): Smith (5), Olechnowicz (8), Ryan (12), Trout (5) y Manyok (4) —cinco inicial—, Sherrington (0), Jones (5), Richardson (10) y Mapp (2).
58 – ESPAÑA (18+14+8+18): Hernández (13), Valenzuela (4), Ezeanatogu (4), Alonso (5), Davila (8) —cinco inicial—, Cherry (0), Balleste (9), Teijeira (2), Hernanz (11) y Smykovskaia (2).
Cancha: Starez Arena Vodova (Brno, República Checa); 515 espectadores.
España firmó un gran triunfo ante Australia para meterse en la cuarta final del Mundial Sub-17 de su historia (tres platas), demostrando que el baloncesto español sigue produciendo talento joven de primer nivel. Con este resultado, la Selección ya tiene asegurada la segunda medalla del verano, después del bronce que conquistó la Sub-20 femenina en el Eurobasket. El conjunto dirigido por Moses sobrevivió a un duelo lleno de sobresaltos, incluida la caída de Ona Balleste, que tuvo que abandonar la pista en brazos tras torcerse el pie. Aun así, el equipo mantuvo la serenidad en los momentos decisivos, desactivó a una de las favoritas y se ganó el derecho a pelear por el título.
España salió con mucha chispa en el inicio, con Paula Valenzuela inaugurando el marcador tras birlarle la pelota a una australiana. El combinado oceánico respondió rápido, pero el primer triple de Amelia Alonso apagó a las aussies. El duelo se volvió un intercambio de recuperaciones, con muy pocas anotaciones y un 2-5 que reflejaba más nervios que aciertos. Isabel Hernández, la más determinante del torneo, dejó otra acción de categoría antes de que Alonso ampliara el marcador y obligara a las australianas a parar el juego con un tiempo muerto que no cambió demasiado la dinámica. Australia iba a punto por minuto, síntoma de que no encontraba soluciones. Smykovskaia aprovechó un buen corte para el 5-11. Las australianas solo conseguían sumar desde la línea y encima Ona Balleste clavó un triple para ampliar el resultado. Un rebote ofensivo permitió a Dávila estirar aún más la distancia, dejando a España con más de diez puntos de colchón antes de que Ryan cerrara el cuarto con el 10-18.
El segundo cuarto arrancó bastante espeso, no se vio ninguna canasta durante dos minutos, hasta que Isabel Hernández, la de siempre, clavó un triple que rompió la sequía. Richardson imitó la fórmula con otro acierto lejano, pero Hernández volvió a aparecer para ampliar la ventaja, sin embargo, las oceánicas enlazaron tres acciones consecutivas para acercar el marcador hasta el 19-24. España atravesó un tramo delicado, sin encontrar ritmo, y Ezenatogu alivió la situación desde la línea para respirar un poco. El triple de Ona Balleste devolvió la calma con el 19-29 y, cuando el panorama parecía torcerse, Sandra Dávila lanzó un triple que volvió a disparar a la selección y obligó a Australia a parar el partido. Smith, una de las mejores del equipo de Australia, sacó una buena acción individual y Trout hizo otra para acercarlas al 23-32. Moses pidió tiempo muerto, pero el guion no cambió demasiado y el cuarto se cerró con ese mismo resultado, dejando a España en superioridad, pero con la sensación de que el duelo seguía abierto.
España volvió de vestuarios con energía, y Ona Balleste abrió el tercer acto con un triple que dio aire al conjunto de Moses. Smith respondió con una acción rápida, pero Hernanz mantuvo la ventaja con otro tanto antes de que Ryan replicara para las oceánicas y dejara el 27-37. Jasmine Jones acercó a Australia con un tiro lejano y Ryan, muy activa en este tramo, añadió otra acción que redujo aún más la diferencia. Manyok se sumó a la remontada y, con España completamente adormecida, Ryan volvió a castigar hasta dejar el duelo en un inquietante 36-37. El tiempo muerto llegó en el momento justo y, tras reorganizar ideas, Sandra Dávila soltó un triple que devolvió algo de calma. Una buena defensa sobre la bocina permitió cerrar el cuarto con un 36-40, aunque la sensación era que el partido iba cuesta abajo y sin frenos.
El último cuarto arrancó con tensión, y Manyok volvió a golpear primero para dejar a las oceánicas a solo dos puntos, 38-40. Después de eso hubo una caída de Ona Balleste, que tuvo que abandonar la pista en brazos tras torcerse el pie, los problemas iban aumentando. España sumó desde la línea, pero Ryan, la mejor de Australia con diferencia, mantuvo a su equipo en la pelea. Las oceánicas pidieron tiempo muerto justo antes de dos lanzamientos que podían igualar el duelo… y lo hicieron, 42-42. Hernanz tomó el mando en el momento crítico, primero rompiendo el empate y luego ampliando el marcador con otra acción que devolvió el oxígeno al grupo de Moses. Su triple posterior puso el 44-50, aunque Richardson respondió con dos triples que devolvieron el empate a falta de tres minutos y forzaron a España a parar el juego. Isabel Hernández emergió como líder en el tramo decisivo, encadenando dos robos que acabaron en canasta devolviendo la ventaja con un 50-54 y obligando a Australia a otro tiempo muerto. Hernanz volvió a robar y su pase a una veloz Trinity aumentó todavía más el marcador. Valenzuela cerró el partido desde la línea, anotando uno de los dos lanzamientos para dejar un 51-58 en esta semifinal de infarto.
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