Minutos después de ganar en Chengdú (China) el segundo título de su carrera, Alejandro Davidovich atendió vía Zoom a un reducido grupo de medios españoles, entre los que estaba AS. El malagueño habló sobre sus sensaciones tras un éxito que llega después de estar dos meses y medio sin competir, como explica en esta entrevista en la que, entre otras cosas, ofrece sus servicios al equipo español de Copa Davis.
¿Qué ha estado haciendo estos dos meses y medio para volver en tan buen estado de forma, hacer este torneazo y firmar una final que, para mí, es uno de sus mejores partidos en pista dura?
Obviamente, han sido varias decisiones duras. Después de Wimbledon me tuve que infiltrar en las lumbares porque tengo una protrusión bastante grande. La verdad es que creíamos que íbamos a recuperar más rápido, pero los tiempos nos iban comiendo y al final todo ha sido más lento de lo esperado. Sí que es verdad que hemos aprovechado muy bien ese tiempo. Sabíamos que, a lo mejor, iba a estar para Cincinnati, pero cuando empecé otra vez a jugar al tenis me dio otro pinchazo y supimos que todavía no estaba del todo recuperado. Seguimos haciendo mucha fuerza y mucha técnica. Al final, todo mi equipo estuvo en Mónaco y la verdad es que este título, sobre todo, va por ellos, por haberme aguantado estos dos meses y medio, que no han sido fáciles. Al final, yo quería jugar el US Open. Estábamos ahí dubitativos; había controversias en el equipo: unos decían que sí, otros que no y yo, obviamente, decía que sí. Pero era difícil ir a jugar a cinco sets, con calor y sin haber jugado un partido antes. No creo que fuera lo más profesional y tampoco quería dar esa imagen. Aunque yo estuviese físicamente bien, no estaba al cien por cien. Decidimos que lo mejor era seguir con el trabajo. Al final, hemos hecho una pretemporada de cinco o seis semanas y creo que todo ese trabajo duro ha dado sus frutos. Es verdad que vengo desde Mallorca jugando bien; en Wimbledon venía con esa inercia de partidos y todavía tenía esa mentalidad. La verdad es que estoy muy contento con el nivel desde el primer día, con la confianza y con toda la confianza que mi equipo ha puesto en mí durante estos dos meses.
El hecho de haber ganado ya un título, ¿le permite afrontar la final de otra forma, con más tranquilidad? Hoy se le ha visto con un nivel de concentración muy alto.
Sí, obviamente. Yo les he dicho a Pepo y a David: “Me siento con mucha confianza”. Pepo me veía jugando muy bien y David igual, mentalmente. No siento presión. He ganado un título, sé cómo jugar. Al final, unos pierden y otros ganan. Voy a salir a disfrutar. También he estado dos meses y medio fuera y, al final, estas victorias han sido una recompensa a todo el esfuerzo que hemos puesto. Lo voy a hacer también por ellos y por mi mujer, que ha estado aguantándome en casa. Lo afronté de otra manera, sobre todo desde el disfrute en pista. Todos me decían: “Disfruta”, porque al final lo he pasado mal estos dos meses. No quiero decir que lo haya pasado muy mal; al final, Carlos ha estado más tiempo fuera, pero cada uno tiene su proceso. Yo nunca había estado tanto tiempo fuera en los seis o siete años que llevo en el circuito, así que era un proceso difícil que tenía que asumir. Al final, he venido a disfrutar y justo en rueda de prensa he dicho: “Yo es que no cambio mi personalidad. Me vais a ver siempre como un jugador emocional, pero creo que ahora estoy mucho más calmado y sé afrontar mejor las cosas”.
Álex, viendo lo bien que ha vuelto, ¿tiene algún objetivo de torneos o de ranking de aquí a final de año?
No, quiero disfrutar en pista, como he dicho. Estos dos meses y medio me han dado mucho que pensar y al final he ganado. Estaba en la bici y he dicho: “Bueno, pues he ganado”. Muy contento, pero mañana nos vamos a Tokio y al día siguiente juego otra vez. No me va a cambiar la vida el ranking ni me van a cambiar la vida los títulos. Al final, voy a seguir intentando mejorar como persona, tanto dentro como fuera de la pista, y como jugador. Obviamente, tenemos un objetivo, pero está lejano. Sobre todo, quiero disfrutar y no tener esa angustia en pista.
Álex, enhorabuena por otro título más. Hablamos en Mallorca. Era raro que un jugador como usted no hubiese estrenado su palmarés. Lo consiguió en Mallorca, pero me gustaría preguntarle, sobre todo, qué diferencias ha habido entre esas dos semanas: la primera en Mallorca, cuando todavía no había ganado, y esta, en la que ya tiene ese bagaje y esa experiencia. ¿Qué diferencia ha habido entre los dos títulos?
Pues diría que más o menos iguales. Al final, no te sabría diferenciar. Yo jugué en Mallorca como si hubiese ganado ya un torneo antes. He jugado esta final igual y todo el torneo igual, con la misma mentalidad que tuve en Mallorca, y creo que esa ha sido también la clave para poder haber ganado estos partidos. Han sido duros y, al final, no sabía dónde estaba mi nivel, pero sí que es verdad que desde el primer día que entrenamos aquí ya me estaba sintiendo muy bien. No te sabría decir cuál es la diferencia entre Mallorca y aquí. Al final, la mentalidad ha sido la misma, los nervios han sido los mismos y mi juego ha sido el mismo. No te sabría decir una diferencia. Sí que es verdad que, a lo mejor, aquí estaba más alegre en pista. Lo he disfrutado más. A lo mejor, en Mallorca sí que estaba un pelín más tenso por tener ese primer título, pero ahora he estado disfrutando. Quiero jugar este partido y que Ubi me saque y que yo tenga una rabia por dentro y le suelte todo porque me está haciendo 20.000 aces, pero es una rabia disfrutona, de disfrutar y decir que quiero estar aquí jugando.
¿Qué destacaría de lo que le está aportando su equipo hasta ahora? ¿Le da la sensación de que puede ser una relación larga, teniendo en cuenta que ha habido muchos movimientos en su equipo en los últimos años y quizá la estabilidad le puede venir bien?
Bueno, a ver, sí que es verdad que el que más tiempo ha estado conmigo estos dos meses y medio ha sido Pato. Pato ha estado conmigo la mayoría del tiempo. Pepo creo que estuvo la primera semana y la última, pero Pato es el que ha estado más tiempo conmigo y pienso que hacemos muy buen equipo. Al final, Pepo tiene su tranquilidad y Pato es exigente conmigo, y eso también me gusta. Obviamente, Pepo es exigente, pero de otra manera. Creo que los dos hacen muy buen equipo juntos y, obviamente, espero que esto sea a largo plazo, porque es lo que busco a día de hoy. Cuando lo dejé con mi exentrenador, yo buscaba perfiles que también hubiesen sido tenistas y que me pudieran transmitir otras cosas. Pepo y Pato me transmiten otras cosas, así que hago todo el conjunto y, al final, me hacen mejor jugador.
Álex, antes hablaba de la Davis. Le preguntaba Andy aquí, a final de temporada, si entraba entre sus planes y sus proyectos la Copa Davis. ¿La ve por ahí?
Yo estaba aquí, en Chengdú. Yo vine el sábado. Si yo estaba en Chengdú o no, estaba en Chile… Obviamente, a mí me llamó Ferro, pero ya te digo que en Mallorca y, obviamente, pues he estado lesionado y no iba a estar convocado. Pero sí, obviamente, yo siempre estoy para la Davis. Otra cosa es que me llamen.
Álex, comentaba antes lo del servicio de Hurkacz. Hoy ha conseguido restarle bastante. ¿Cómo se hace: leyéndole la mecánica o simplemente tirándose para un lado?
Con Hubi es muy difícil porque saca muy bien. Entonces sí que es verdad que a veces estás rezando para que falle el primero y dices: “Quiero jugar con el segundo”, y le juego más agresivo con el segundo. Otras veces ves un poco cómo se tira la bola y puedes intuir dónde puede ir, pero a veces no. Entonces, a veces es 50-50 y otras veces te la pone en la línea y ya está. No hay más que hacer.
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