(BUENOS AIRES).- Vasco da Gama presentó un nuevo pedido judicial para jugar en el Maracaná ante Boca y sostuvo que ya vendió 46.000 entradas. El club argumenta que esa cantidad supera el aforo de las sedes alternativas y reclama el estadio para la revancha de la semifinal de la Copa Sudamericana, prevista para el 20 de octubre. La definición del escenario está pendiente.
El planteo compara las 46.000 localidades vendidas con la capacidad del Nilton Santos y de São Januário, las otras canchas consideradas en la disputa. Vasco sostiene que las entradas superan el aforo de ambas y que ninguna alcanzaría para recibir al público que ya compró su lugar. São Januário, el estadio del club, tiene menos de 30.000 plazas; por eso la dirigencia considera que el Maracaná es la opción adecuada para ese volumen de espectadores.
El primer fallo favorable a Vasco llegó el viernes, cuando un juez ordenó a la concesionaria del Maracaná poner el estadio a disposición para el partido. En esa resolución, consideró que la seguridad de los hinchas debía prevalecer sobre las objeciones por el estado del césped. El consorcio Fla-Flu se había negado inicialmente a ceder la cancha por la seguidilla de partidos y los trabajos de mantenimiento del campo. Tras el fallo, Vasco anunció que jugaría allí y abrió la venta de entradas; antes de que la orden quedara sin efecto, ya había vendido más de 45.000 localidades.
El sábado, Suely Lopes Magalhães, primera vicepresidenta del Tribunal de Justicia del Estado de Río de Janeiro, dejó sin efecto la orden. La jueza rechazó la decisión de Marco Antônio Ibrahim y sostuvo que no podía revisar por su cuenta una resolución previa de Alexandre de Carvalho Mesquita, quien estaba de vacaciones. Magalhães indicó que el expediente debía volver a Mesquita para que revisara su propio fallo o pasar a la Sala XXIII de Derecho Privado para una resolución conjunta.
Magalhães también advirtió sobre un posible riesgo para el orden público por la coincidencia de los dos eventos en el mismo complejo deportivo. Mientras Boca y Vasco tenían previsto jugar en el Maracaná, el Maracanãzinho iba a recibir un partido de básquet entre Flamengo y Botafogo, por la Liga Nacional de Baloncesto. La jueza consideró que la superposición podía reunir a hinchas de ambos encuentros en una misma zona.
El Nilton Santos fue la alternativa mencionada por la Justicia, pero Vasco se opone a jugar allí porque tiene césped sintético. Pedro Emanuel resumió esa postura: «Jugar en césped sintético es un problema». La dirigencia ya había llevado el reclamo ante el Ministerio Público y el Tribunal de Justicia en dos ocasiones.
El plazo para presentar el estadio ante la Conmebol venció y la disputa continúa judicializada. El apartado 4.2.1 del Manual de Clubes de la Conmebol de 2026 permite exigir otra sede si un club no presenta los permisos entre 10 y 15 días antes del partido. Si Vasco no cumple con ese requisito, el organismo puede definir dónde se jugará la revancha. El nuevo pedido está a la espera de una decisión.
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