La Fórmula 1 podrá seguir alardeando de tener una de las sociedades más fecundas de la historia del deporte. Y sus fanáticas y fanáticos podrán seguir disfrutándola. Además de la renovación que más nos importa a los argentinos, la de Franco Colapinto con Alpine para 2027, esta segunda mitad de la Máxima nos entregó en su reanudación una de sus primeras perlitas, cuando el tetracampeón Max Verstappen y Red Bull acordaron la continuidad de su vínculo, un acuerdo que significó algo más que el fin del enorme ovillo de especulaciones que se había armado sobre el futuro de la estrella neerlandesa. Verstappen firmó hasta 2030 y, de cumplirse el contrato, su relación se convertirá en la más larga de la historia del Gran Circo entre un piloto y una escudería. Si bien esa plusmarca que se ata a su horizonte no sorprende a la figura de la casa austríaca, acostumbrada a los récords, la extensión de la dorada alianza entrará en la historia con sus buenas razones.
Un récord más en camino
Las sonrisas en las caras del tetracampeón y de Laurent Mekies, el jefe y CEO de la escudería austríaca, sobresalían en la foto oficial que sellaba el acuerdo. Por debajo de ellas, en el papel que era o simulaba la próspera continuidad, latía la nueva plusmarca que tiene potencialmente en sus manos “Mad Max”: si el rey de las temporadas 2021, 2022, 2023 y 2024 efectivamente continúa junto a Red Bull hasta el final del 2030 (tal como estipula lo oficializado en el Gran Premio de Países Bajos), piloto y escudería establecerán el nuevo récord del vínculo más extenso en la historia del Gran Circo.
Esa plusmarca, por ahora, les pertenece al heptacampeón Lewis Hamilton y a Mercedes, por los 12 años en los que brillaron juntos. La figura neerlandesa de Red Bull, actualmente, iguala las 11 temporadas que el también heptacampeón mundial Michael Schumacher vivió junto a Ferrari en la Máxima entre 1996 y 2006 y que son la cifra que secunda al británico y la escudería alemana. Verstappen alcanzaría el récord de Hamilton en la próxima temporada (siempre persiguiéndose, estos dos) y ya lo superaría desde 2028. Si lo estipulado en el contrato firmado en Zandvoort se cumple al pie de la letra, Verstappen y Red Bull podrán celebrar en 2030 los 15 años de relación: las primeras “bodas de cristal” de la historia de la Fórmula 1.
Ese es el porvenir que asoma para el tetracampeón neerlandés, quien en 2015 corrió para Toro Rosso (la segunda escudería de la casa austríaca) y, tras las cuatro carreras iniciales de la temporada siguiente allí, fue elegido para subir al equipo principal Red Bull y empezar su camino allí.
Lo mejor del año de Red Bull
Esta temporada renovada de la Máxima y de la propia escudería austríaca (la primera como fabricante de su unidad de potencia, en alianza con Ford) no ha encontrado en su mejor momento a la sociedad Verstappen-Red Bull. Sus números retratan un año que viene siendo difícil: el neerlandés acumula cuatro abandonos y todavía no ganó; está sexto en el campeonato, con 112 puntos. El antecedente de la sequía actual en la trayectoria en Red Bull del tetracampeón nos remonta hasta 2017, su tercera temporada en la Máxima, en la que sumó siete abandonos en las primeras 14 fechas y recién en la decimoquinta logró la primera de las dos victorias que registró aquel año. Solo en 2015, cuando se estrenó en la Fórmula 1, Verstappen cerró una temporada sin triunfos.
Está claro que este 2026 no ha encontrado a Red Bull en su solidez habitual, aunque parece haber ido mejorando. El propio Verstappen amagó incluso con retirarse de la Máxima, odiado con las nuevas regulaciones. El contrato firmado renueva las ganas de ambas partes para seguir batallando juntas. La escudería austríaca apuesta a largo plazo (aunque buscará mejoras pronto, también) y quiere que sea el tetracampeón quien los guíe en el camino.
“Muy pocas asociaciones en el deporte consiguen lo que han logrado Max y este equipo. La decisión de continuar nuestro camino juntos se basa en la confianza que Max y el equipo han construido durante muchos años. Forjada a través de éxitos que nos han dado campeonatos, intensas batallas y también momentos difíciles, esta relación no ha hecho más que fortalecerse, convirtiéndose en una de las grandes historias de éxito de la Fórmula 1”, reflexionó Mekies, el capitán directivo de Red Bull, sobre este vínculo de mutualismo motor que luce el Gran Circo. Verstappen es feroz en su ambición deportiva, pero no lo encandilan los brillos de otras escuderías. Disfruta de estar junto a su “segunda familia”, como él mismo dijo. Al menos hasta 2030, su historia con Red Bull parece que continuará.

