Si hubiera que juguetear con el nombre de algún clásico de la literatura latinoamericana para reseñar aquello que se vivió este domingo en el Gran Premio de Singapur de la Fórmula 1, la idea de “crónica de una carrera anunciada” funcionaría bastante bien. Tomar prestado aquel título de la reconocida pieza del colombiano Gabriel García Márquez -licencia poética mediante- sirve para recordar lo que sucedió en esta 17ª fecha del campeonato de la Máxima: el tetracampeón Max Verstappen consiguió su primera victoria en el callejero de Marina Bay, largando desde la pole y conquistando el único circuito que le faltaba, mientras que Franco Colapinto volvió a sufrir con el Alpine, que le dio dolores de cabeza todo el fin de semana y también falló este domingo, obligando al argentino a abandonar en la vuelta 29 por una falla técnica.
De las últimas cinco carreras disputadas en Singapur por la Máxima, en cuatro oportunidades se consagró quien largó desde la pole, una estadística que retrata la flaca permeabilidad de este circuito a los adelantamientos y las hazañas deportivas. Verstappen, ganador además de la carrera sprint del sábado, llegaba con el viento de la experiencia y esos numeritos a su favor. Y sin embargo, un problema en la largada (como ese que tuvo el sábado en la mini-competencia y que no lo privó de la victoria por el posterior choque y abandono de George Russell) sí podía complicarlo, y, como se vio, estaba en el horizonte de posibilidades de un RB22 al que esa especialidad, este año, le ha costado. Quizás solo eso podía hacerle perder el Gran Premio en Marina Bay, tal como fue exactamente eso lo que le hizo perder la carrera a Charles Leclerc en 2022 (y selló el triunfo de Sergio “Checo” Pérez), aquella excepción en la estadística recientemente mencionada.
El Red Bull, sin embargo, estuvo del lado del tetracampeón y, finalmente, la estrella neerlandesa pudo sostener la punta tras la largada que tanto lo preocupaba. Irónico y ácido como siempre, el vaticinio de Mad-Max fue tal como había pronosticado el sábado, tras el traspié al inicio de la sprint: “Tenemos que ver lo positivo sobre esto: no se puede largar peor”. Dicho y hecho: Max pudo largar bien y, desde allí, se encaminó directo a la victoria, sin contratiempos y acompañado por la estadística y las particularidades del callejero singapurense. Su buen trabajo de todo el fin de semana pudo coronarse con el único triunfo que le faltaba a Verstappen: el neerlandés había vencido en todos los circuitos en los que corrió en la Fórmula 1 y solo Singapur sobrevivía desafiante para el carismático piloto de 29 años. El cuatro veces campeón se sacó la espina este domingo cuando cruzó la bandera a cuadros en un tiempo de 1h42m00s785. Ya no hay excepciones en la regla del voraz Verstappen. Seguramente sea el Madring, circuito que se estrenó este año, la nueva zanahoria para el insaciable piloto de Red Bull.
Colapinto, lamentablemente, está en el extremo opuesto de esta crónica de “la carrera anunciada”, y no justamente por alguna sorpresa, sino porque su domingo en Singapur se cerró en las antípodas anímicas de la felicidad que protagonizó Verstappen. El neerlandés ganó todo este fin de semana y el argentino, en cambio, padeció todo el fin de semana, al mando de un problemático A526 que le arruinó las dos carreras y lo obligó a abandonar en ambas ocasiones por fallas técnicas que, desafortunadamente, Alpine nunca logró resolver.
El sábado, el problema estuvo en la unidad de potencia, presumiblemente en el sistema de almacenamiento de energía. Luego del sprint, el equipo ajustó y cambió componentes, pero el auto no logró estabilizarse. Este domingo, se cree que el fallo estuvo en la transmisión. El final del piloto #43 en Singapur, lamentablemente, fue acorde al andar del Alpine del argentino durante todo el fin de semana, que, en lo concreto, apenas dejó a Colapinto girar 29 vueltas antes de obligarlo a abandonar.
El pilarense había tenido una buena largada en el callejero y pudo adelantar al brasileño Gabriel Bortoleto para ubicarse 14.ª, posición en la que estaba cuando la carrera se terminó para él. “Es una pena: tuvimos dos problemas en dos carreras este fin de semana. Toca hacer un reseteo ahora, porque fueron unos fines de semana muy duros… No estuve teniendo el mejor de los momentos últimamente y creo que fue definitivamente el peor triplete de mi carrera en la Fórmula 1”, contó en diálogo con la prensa, desilusionado, tras su abrupto final en Singapur.
“Fue frustrante no terminar la carrera de nuevo. La fiabilidad ha sido uno de nuestros puntos fuertes este año y sé que el equipo analizará la causa y buscará soluciones”, analizó luego el pilarense, ya con menos revoluciones encima y la cabeza más fría, en el comunicado oficial de Alpine. “Tuve una buena salida y adelanté a un par de autos; después, simplemente seguíamos al de delante, ya que aquí es difícil adelantar. Justo cuando estábamos pensando en hacer una parada y en cuál sería nuestro siguiente movimiento, noté un problema y quedó claro que debíamos detener el auto”, describió sobre su abandono.
El triplete asiático que terminó este domingo compendió una seguidilla frustrante para Colapinto, de la que el argentino salió algo golpeado en su ánimo luego de dos abandonos y sin haber sumado puntos. Su compañero Pierre Gasly (largó séptimo este domingo en Singapur y terminó 11°) tampoco cosechó unidades en esta triple fecha, demasiado sufrida para todo Alpine. «Sabemos que hemos perdido terreno en el campeonato y que eso complica nuestra labor, pero, dado el ritmo que tiene el auto, mantenemos la esperanza de poder competir y luchar por los puntos -reflexionó el representante nacional. La próxima serie de tres carreras consecutivas es la parte del año que más espero, ya que competimos en América (más cerca de casa) y realmente puedo sentir la energía de los aficionados. Seguiremos esforzándonos y no renunciaremos a nuestro objetivo como equipo».
“La carrera anunciada” se completó con una buena labor del italiano Kimi Antonelli, quien terminó tercero y lidera el campeonato con 340 puntos, 102 más que su compañero de Mercedes, George Russell. Tampoco hubo milagro para el británico, como era de esperarse en este trazado: el simpático Russell largó desde el fondo por haber cambiado la unidad de potencia y, si bien logró escalar 10 posiciones para terminar noveno y sumarse unos puntitos, estuvo lejos de soñar con un batacazo que le diera más alegría e ilusiones en su lucha por el título.
Se viene, en dos semanas, el Gran Premio de Estados Unidos. Antonelli, matemáticamente, puede consagrarse campeón en Austin. Lo que cada fanática y fanático de la Fórmula 1 espera es que, suceda lo que suceda, la próxima carrera sea más imprevisible y emocionante que este final en Singapur.

