Es algo tan frecuente en el ciclismo actual que en ocasiones pasa inadvertido. Hasta los cronistas dejan de mencionarlo al escribir sobre las carreras. Simplemente, se da por hecho. Da igual si es en carreras de un día, de una semana, en Monumentos o grandes vueltas. Sucede en todos los escenarios. Y los ejemplos abundan. Sin ir más lejos, por nombrar algunos de los más recientes, en este 2026 vimos caer el récord de velocidad de la París-Roubaix (48,91 km/h firmado por Van Aert), la Lieja-Bastoña-Lieja (44,42 km/h de Pogacar) y las etapas más rápidas de siempre en Giro de Italia (51,39 km/h) y Tour de Francia (50,91 km/h).
Mención aparte merece la Grande Boucle, y es que sus tres últimas ediciones han sido las más veloces de su larga historia: 41,80 km/h en 2024; 43,22 km/h en 2026; y 43,38 km/h en 2025. Como no podía ser de otro modo, también hay que tener en cuenta que los mejores registros de las ascensiones más míticas de la ronda francesa (también del Giro en las ediciones más recientes) han sido triturados, especialmente por Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard. En concreto, el esloveno se encargó de establecer nuevos récords en puertos como Tourmalet (43:08 por la vertiente de Sainte-Marie-de-Campan, batiendo en más de 2 minutos la anterior marca) y Alpe d’Huez (35:24, mejorando en 1:14 a Pantani), algo que hasta hace no mucho tiempo parecía imposible.
Para entender mejor la trituradora de récords en que se ha convertido el ciclismo en la actualidad (y no hacer el cuento largo con la infinidad de récords), AS cuenta con la valoración de dos voces altamente autorizadas, como la de un exciclista profesional de la talla de Alberto Contador y de Iván Velasco, responsable de rendimiento del equipo Movistar. Porque, ¿cuáles son los factores que explican semejante evolución? Tras escuchar sus respectivos análisis, queda claro. “Uno es el entrenamiento, otro es la nutrición y el último sería el material. Creo que la combinación de estas tres cosas hacen que las velocidades sean mucho más altas”, afirma con seguridad Contador sobre los pilares que sustentan el cambio actual. Sobre la base, la preparación previa a las carreras, el madrileño profundiza con datos sumamente interesantes: “Se ha conseguido cada vez optimizar más el trabajo. Antes al Teide iba el líder o a lo mejor el líder con sus dos hombres de confianza. Ahora va el equipo entero, van en diciembre, en enero y febrero. ¿Qué sucede? Los gregarios han subido muchísimo su nivel con respecto a los de hace unos años. Antes, entre un gregario y un líder había mucha más diferencia que la que hay ahora. Eso hace que los puertos intermedios de una etapa de alta montaña se suban a una velocidad mucho más alta de lo que se subían antes”.
Los progresos en alimentación han influido muchísimo, incluso en la propia preparación. “Antes, el entrenamiento se basaba en mover la máxima potencia posible obteniendo la energía de la grasa. Ahora es todo lo contrario, metiendo 100-120 gramos de carbohidrato a la hora es como tener el coche y poder llevarlo a 180 km/h, porque sabes que siempre tienes gasolina y que nunca te vas a quedar sin ella. Para la suplementación, las marcas ahora tienen unos presupuestos altísimos, lo que permite que haya estudios mucho mejores y más afinados que los que podía haber hace 10 o 5 años”, explica el de Pinto. De material también sabe lo suyo Contador, y más tras lanzar al mercado en 2020 su propia marca de bicicletas (AURUM) junto a su amigo Ivan Basso: “El material ha mejorado aerodinámica, rozamiento y en eficiencia. Una bicicleta de ahora con los mismos vatios que podías mover en una bicicleta de hace 10 años, la velocidad promedio son 3 o 4 km/h más. También influyen muchísimo los desarrollos. Tú antes llegabas a 60 o 65 por hora en el pelotón y era complicado que pasara de ahí. ¿Por qué? Porque se perdía pedalada. Te quedabas sin desarrollo. En cambio ahora, con un 54-10 de casette, por ejemplo, o un 55-11, como lleva Pogacar, tú puedes ir a 75, casi a 80 por hora, todavía sin perder pedalada. Eso hace que cuando hay aproximaciones, en zonas con viento a favor o en terreno ligeramente descendente, puedas rodar en unas velocidades mucho más altas que las que se podían rodar antes».
De hecho, los desarrollos tan versátiles de hoy en día ha propiciado, tal como argumenta Contador, que más allá de números y datos también haya cambiado la propia forma de correr en el pelotón: “Donde antes no se apretaba, ahora sí. Donde se tomaban las cosas más con calma, ahora en esa curva se apura al máximo. Ha cambiado por completo. Hay equipos que tienen corredores que intentan ganar todo lo que pueden. Tanto en Valencia como en Cataluña, si puedes ganar todas las etapas, lo haces. Eso antes no se pensaba, ahora sí. Y ya no viene por el corredor como tal, sino por el propio equipo. Hay que tener en cuenta que antes muchos de ellos estaban patrocinados por una empresa familiar. Ahora son grandes multinacionales con presencia en el mundo entero”.
Por su parte, Velasco se muestra en esa misma línea de que los cambios vienen motivados por “el conjunto global de todo”, pero hace especial hincapié en uno de los pilares comentados anteriormente: “Un gran paso ha sido la nutrición. Eso lo tengo clarísimo. Hoy en día se llega a final de carrera con las energías a tope, entonces vemos récords en todos los puertos, y en finales de carrera se va rapidísimo por esa misma razón. Ya no hay pájaras. Tenemos los kilojulios que gasta cada uno en carrera, más los kilojulios basales que cada uno gasta por estar vivo durante el día, entonces la cuantificación de esa nutrición hace que la gente pueda estar en su peso y comiendo cantidades muy optimizadas, sabiendo muy bien todo lo que tienen que ingerir para llegar a tope a final de carrera. Eso también favorece que la recuperación sea mucho mejor y que en el día a día no se vaya menos. Las grandes vueltas ya no tienen el impacto que tenían antes. La gente no baja de peso. Está todo tan optimizado que normalmente con el peso que llegas a la gran vuelta, terminas con uno muy parecido. Eso ha hecho que cada temporada también los ciclistas sigan evolucionando y mejorando. Ahora, aunque tengas un gran nivel, seguimos viendo que tanto Pogacar como Vingegaard siguen batiendo sus propios récords de potencia”.
Nada se deja al azar
Al hilo del esloveno y el danés, los grandes dominadores de las vueltas por etapas en la actualidad y que nos tienen acostumbrados a grandes exhibiciones, Velasco incide en las razones que les motivan a protagonizar esos ataques tan lejanos: “La gente dice que es una locura cuando Pogacar o Van der Poel arrancan a 80 km de meta, pero arrancan con el conocimiento de que lo van a poder culminar. No es tanta locura como se piensa. Pogacar, cuando arranca, sabe que tiene los vatios y la duración para hacer esas dos horas solo. A veces pensamos que es al revés, que tanto vatio ha traído más control, y estamos viendo que no, que en esta generación el conocimiento que tienen de ellos mismos, a través de los vatios y de toda la información que se maneja, ha hecho que el ciclismo sea un poco más espectacular”.
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Para Velasco, el impacto de los materiales es el de “una suma de pequeños cambios, pero que en su conjunto aportan mucho”. En esta área, el responsable de rendimiento del Movistar introduce otra variable importante sobre la que se ha avanzado muchísimo en paralelo al material: la biomecánica. “Son avances en ingeniería en general, incluidas posiciones encima de la bici, biomecánica… Hemos pasado de correr con tubulares de 23-25 mm a usar neumáticos tubeless, solo con líquido dentro, de 28 mm, y a veces de 30 mm. Incluso en Roubaix ya hemos usado de 35 mm porque el coeficiente de rodadura se ha visto que mejora muchísimo. De los tubulares que se usaban hace 10 años a los tubeless que se usan ahora, a una velocidad de 45-50 km/h puede haber un ahorro de entre 10 y 15 vatios yendo a la misma velocidad. Eso supone que si tú tienes la misma potencia vas a ir más rápido, evidentemente. Ahora todo el mundo corre con un buzo, se usa un tejido rallado en las mangas que genera una especie de vórtice en los brazos, una superficie muy expuesta y poco aerodinámica, para ahorrar más potencia…”, concluye Velasco sobre los avances del nuevo ciclismo. Un ciclismo ‘a todo gas’.
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