Central estaba ganándole de nuevo el clásico rosarino 1 a 0 a Newell’s y el Gigante de Arroyito se alistaba para vivir una fiesta. Los rojinegros se habían mostrado absolutamente impotentes para crear una situación de peligro en toda la tarde. Y con poco, a Central le alcanzaba para abrazarse a una victoria que parecía no correr riesgos. Pero todo lo que parecía que no podía pasar, pasó en el tercero de los seis minutos adicionales.
Frank Kudelka, el técnico de Newell’s, ya había puesto a tres centrodelanteros (los uruguayos Cóccaro y Ramírez y el juvenil Scarpeccio) para encontrar como sea la profundidad que no había tenido hasta allí. Y Jorge Almirón, su colega de Central, respondió la movida quitando en el minuto noventa a Ángel Di María para meter un tercer central, el paraguayo Zaracho, cuestión de defender la diferencia con una línea de cinco en tiempo de descuento.
En ese tercer minuto agregado, cayó un pelotazo largo que peinó un jugador de Newell’s y fue a parar a los pies de Ramírez, que habilitó al toque a su compatriota Cóccaro para que defina con certeza y ponga un empate final por 1 a 1 que nadie aguardaba y que, después de la consulta al VAR (el asistente José Savorani en principio indicó posición adelantada) dejó al estadio sumido en un denso silencio de contrariedad.
Fuera del gol de Central en el último minuto del primer tiempo (un zurdazo potentísimo de Ávila tras un córner de Campaz), lo mejor de una nueva versión del clásico rosarino se redujo a ese cierre inesperado. El partido no escapó a su destino: cerrado, trabado, cortado, lleno de precauciones por los dos lados y casi sin situaciones de peligro. A Central lo sostuvo el buen pie de Ibarra en la media cancha y algunas corridas de Campaz y Di María por los costados. Apenas eso. A Newell’s, nada de nada.
En todo caso, el mérito fue de Kudelka que, perdido por perdido, apostó por poner tres delanteros y tirarles la pelota al área a ver que pasaba. La última (y la única) dio resultado y fue el gol del empate y del silencio. Que tan poco le haya sido suficiente para empatar deja en claro lo que fue la actuación de Central, y sobre todo, el partido.

