(BUENOS AIRES).- Boca venció 2-0 a San Lorenzo en el clásico y aseguró matemáticamente su clasificación a los octavos de final del Torneo Clausura. El equipo de Rodolfo Arruabarrena cerró el partido con una actuación convincente y, de paso, selló su presencia en los playoffs cuando todavía restan seis fechas para el cierre de la primera fase.
El dato tiene un detalle particular: aún quedan partidos por jugar en esta jornada, pero ninguno de esos resultados podrá sacar al Xeneize de la zona de clasificación. De esta manera, el club cumplió con su primer objetivo inmediato y puede empezar a planificar el tramo final de la fase con el pasaje a octavos ya asegurado, sin depender de resultados ajenos.
Superioridad desde el arranque
El triunfo ante el Ciclón fue mucho más que tres puntos. El equipo fue superior cuando ambos conjuntos tenían once jugadores y mantuvo el control después de la expulsión de un futbolista de San Lorenzo. La diferencia incluso pudo haber sido mayor: Boca generó numerosas situaciones de gol que no consiguió transformar en el marcador.
Leandro Paredes volvió a ser uno de los grandes protagonistas de la actuación. El mediocampista manejó los tiempos del partido, participó en la construcción de los ataques y mostró la jerarquía que viene aportando desde su regreso al club. A su alrededor, el conjunto encontró buenos rendimientos en distintas posiciones y funcionó como un equipo capaz de controlar los partidos desde la posesión, la presión y la intensidad.
La clasificación no llegó de casualidad, sino como consecuencia de una evolución que el equipo venía mostrando en sus últimas presentaciones. Esa mejoría empezó a tener un impacto concreto en la tabla del campeonato y quedó ratificada en el clásico, donde el dominio fue de principio a fin.
La pelea por la punta de la zona
Con el pasaje a octavos resuelto, el desafío de Boca pasa por mejorar su posición dentro del grupo. Instituto ocupa la primera posición y la diferencia con el Xeneize es de cinco puntos, una distancia alcanzable si el equipo sostiene la regularidad de las últimas jornadas. Cada punto que consiga en las seis fechas restantes servirá para llegar a los cruces eliminatorios con la mejor ubicación posible.
Ese margen también le permite a Arruabarrena administrar el plantel y pensar en algo más que la clasificación, que ya está garantizada. En un torneo donde el margen de error se reduce considerablemente en la etapa decisiva, llegar bien posicionado puede modificar el escenario para los cruces.
Boca ya cumplió su primer objetivo después de vencer a San Lorenzo: nadie podrá quitarle su lugar entre los clasificados. Ahora, con seis fechas por delante y el liderazgo de su grupo a cinco puntos, el equipo de Arruabarrena tiene tiempo para seguir escalando antes del comienzo de los playoffs.

