Cientos de miles de personas se dieron cita este fin de semana en el Alpe d’Huez, una de las subidas más icónicas del ciclismo, una joya del Tour y una cumbre llena de historia y gestas. La última fue la de Tadej Pogacar (27 años), rompiendo el récord (otro más) de la ascensión que databa de Pantani de hace más de 30 años. “Es algo indescriptible”, dijo en meta el esloveno tras su triunfo por el ambiente. Y no es para menos. Imágenes que quedarán para la historia, gente enloquecida, amantes del ciclismo a un palmo de sus ídolos… pero también riesgos.
Antes de nada, cabe destacar que el ciclismo tiene el estadio más grande del mundo, como siempre apostilla el ya retirado Luis Ángel Maté, es tal vez el único deporte en el que los aficionados pueden estar a un paso de sus referentes, realizar escasos minutos antes el mismo trayecto que harán ellos poco después, pero hay veces que el espacio es limitado. Había previsión de que en las 21 curvas del Alpe d’Huez podía haber algún percance por este motivo y es lo que sucedió. Matxin, director del UAE, frenó bruscamente al haber un espectador tirado en el suelo, frenó su coche de golpe y Einer Rubio, sin tiempo de reacción, impactó de lleno. Abandonó, con 20 puntos en la cara y en un día en el que el del Movistar aspiraba a top-5. Un drama, con Matxin pasando la noche prácticamente en vela por malestar tras lo sucedido y Rubio teniendo que acudir al hospital un día en el que mostró un brillante estado de forma.
El puerto estuvo vallado en los últimos 5 km (el percance fue a falta de 5,3 km), en otros tramos había cuerda, gendarmes (policías franceses) en todos los tramos… pero hay cosas difícilmente evitables. Y una solución, obviamente, no es pagando por estar ahí, porque tampoco nadie descarta que pagando haya igualmente ‘maleantes’ bebidos que zarandean los coches, molestan a los protagonistas o, como en este caso, provoquen accidentes. La sensación es que, si el del UAE no hubiese frenado, tal vez el drama hubiese sido de dimensiones todavía mucho mayores. “Lo siento de corazón”, lamentó Matxin.
Il a desoulé dans la seconde le gars sur le capot là. pic.twitter.com/f9NBuep8JI
— Jason Burne (@Monty_Brogan69) July 25, 2026
En el pelotón el sentir más generalizado es que, de cara al futuro, vallar el puerto en su totalidad (seguramente la carrera hasta dentro de 4-5 años no vuelva a esta cima) y en la etapa del sábado, cuando el Alpe d’Huez repetía tan solo en las curvas finales, la seguridad era todavía mayor, aunque con sensación de ‘resaca’ entre los presentes tras lo vivido el viernes. Es difícil controlar a miles de aficionados y eso que los gendarmes actuaron con contundencia en numerosos casos, pero a veces es incontrolable. Y la mayoría se portó de manera ejemplar, contagiando esa alegría a numerosos ciclistas que hasta jaleaban con los brazos en alto mientras ascendían el puerto. También por eso es el deporte del pueblo. Una jornada agridulce en la que el Movistar salió mal parado. No todo vale.
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