La pasión por el fútbol y la figura de Lionel Messi lograron convocar a miles de personas en una jornada que quedará marcada en la memoria de muchos argentinos.
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Entre los asistentes, familias de Tandil vivieron de cerca el homenaje al astro rosarino, una experiencia que compartieron durante su participación en Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1.
Roberto Lemma viajó junto a su hijo Isidro, de 11 años, para ser testigos directos del evento. Para el pequeño, la oportunidad de ver al mejor jugador de la historia fue un sueño cumplido. «Es un crack, es impresionante verlo», comentó, quien a pesar del cansancio por el viaje y el regreso inmediato a sus obligaciones escolares, no ocultó la alegría de haber formado parte de la multitudinaria despedida.
El grupo, compuesto por unos 50 tandilenses, llegó con antelación al estadio de River Plate, lo que les permitió ubicarse en la zona de paraavalanchas y disfrutar del espectáculo con comodidad.
Por su parte, Roberto Lemma destacó el valor emocional de compartir este tipo de vivencias entre padres e hijos. «Es muy especial, muy emocionante. Hemos vivido el Mundial de Qatar y ahora esta despedida; son momentos que sellan la unión familiar», expresó.
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Durante la charla, recordaron cómo el clima fue cambiando a lo largo de la jornada, desde el frío inicial hasta el calor que se sintió durante el partido, y cómo la energía del público se mantuvo intacta a pesar de los detalles organizativos que pudieron observarse desde las tribunas.
Claudio Crespi, quien también participó de la entrevista, viajó junto a su hijo Federico, de 36 años, consideró que el viaje tuvo un significado doble: el regalo de cumpleaños para su hijo y la posibilidad de ver a Messi en un contexto único.
«Messi tiene una luz especial, es una magia distinta. Estamos ante la falta de ídolos y por eso se siente esa tristeza de verlo retirarse», reflexionó.
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Una mirada sobre la organización
Más allá de la emoción compartida, tanto Roberto Lemma como Claudio Crespi coincidieron en señalar algunas falencias en la producción del evento.
Crespi, con su mirada profesional, advirtió sobre baches en la coordinación y dificultades técnicas con la iluminación y el sonido durante los espectáculos previos al partido.
«Se notaban los baches, no había una coordinación clara», señaló, aunque aclaró que, desde el lugar que ocupaban en la tribuna, el foco estaba puesto exclusivamente en el protagonista de la noche.
A pesar de las críticas sobre la logística, el sentimiento predominante fue el de gratitud por haber estado presentes. La diversidad del público fue otro de los puntos destacados por los tandilenses, quienes relataron haber escuchado distintos idiomas y visto banderas de países como Colombia, Israel y Nepal. «Todos unidos disfrutando la despedida del crack», concluyó Lemma.
Finalmente, la experiencia dejó una huella profunda en los más jóvenes. Isidro, al regresar a la escuela, compartió con sus compañeros los detalles del viaje, los cánticos de la hinchada y la emoción de haber visto a Messi en el campo de juego.
Como bien resumieron los protagonistas, más allá de cualquier inconveniente técnico, lo que prevaleció fue la unión de una multitud movilizada por el amor hacia un ídolo que, como coincidieron, es un fenómeno transgeneracional.
Sobre el autorCarola Núñez
Temas
Lionel MessiDeportesHistorias

