Con la retirada del baloncesto profesional de Russell Westbrook este verano Sacramento Kings, el conjunto donde acabó su trayectoria, buscaba un escolta veterano que cumpliera las mismas condiciones que él: capacidad anotadora, liderazgo en el vestuario, sacrificio físico, etc. Se habían fijado en jugadores como Victor Oladipo, que incluso ha publicado una carta pidiendo una oportunidad a los directivos de las franquicias, Elfrid Payton y Cam Payne. El elegido es otro.
ESPN adelanta que el contrato por el mínimo de veterano, que en su caso le reportará 3,5 millones brutos en la 2026/27, se lo han adjudicado a Ben Simmons.
En una historia de absoluta redención Simmons vuelve a la liga estadounidense después de una campaña en blanco. Ha estado trabajando en silencio todo este tiempo, mejorando de diversos problemas físicos que le lastraron a la hora de mostrar algunas de sus habilidades más características, entre las que se encuentra la superioridad en el plano atlético.
Los Kings, que continuarán dirigidos por Doug Christie, no sólo perdieron el liderazgo de Westbrook, también el de un DeMar DeRozan que pone rumbo a los Nuggets. Soportaban ya otros contratos grandes como los de Zach LaVine, al que continuará acompañando Malik Monk, y la esperanza en esas plazas reside en un Keegan Murray que no para de mejorar. A la espera de si, como parece, buscan un traspaso con Domantas Sabonis.
El exterior se colocó hace casi un mes en una rampa para tomar el impulso definitivo, una concentración con algunas estrellas de Australia para medir sus progresos. Todo fue positivo. De hecho, se contará con él para la selección en Mundial y Juegos aunque su compromiso con ella a lo largo de los años haya sido cuestionable. Estaba preparado para regresar al primerísimo plano.
Resurgir tras un año sin nada
Un mes después, aquí hay noticia.
La última muestra sobre un parqué la tenemos en 2025 con los Clippers. Hace 16 meses. Había sido cortado por los Nets a petición personal para luchar por el campeonato con un equipo con posibilidades, llegando a la entidad californiana. Pero algo fallaba. 2,9 puntos, con pánico al triple porque no lanzó ni uno en dos meses, más 3,8 rebotes y 3,1 asistencias. Y desaparecido en la única eliminatoria, que les ganó Denver. Tras ello quedó libre y no firmó con franquicia alguna.
La consistencia ha sido el caballo de batalla de Ben Simmons durante el completo de su carrera, aún por terminar. Desde que le escogieron los 76ers como número uno del Draft de 2016 ha habido más sombras que luces para alguien de su talla. El primer año, de hecho, no lo disputó por una rotura en el pie derecho que no sanó a tiempo. Pero, tras ello, Novato del Año y hasta tres participaciones en el All-Star. Hizo soñar a Filadelfia junto a Embiid y compañía. La absoluta superioridad atlética sobre otros competidores, su buena lectura de juego y su capacidad para alternar posiciones fue luchando cara a cara con sus miedos: propensión a las lesiones y malas dinámicas de tiro. En 383 duelos de fase regular los números sí le avalan: 13′1 puntos, 7′4 rebotes, 7′2 asistencias y 1′5 recuperaciones. Por contra, desde la 2018/19 no acumula 60 partidos en una temporada completa. Ahí tiene la oportunidad por la que peleaba y espera no malgastar.
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