La memoria se hace al camino y encuentra destinos donde las personas se juntan para evocarla. Fernando “el profe” Signorini tiene kilómetros recorridos para decir lo que piensa. Que es como decir lo que siente. Hicimos unos cuantos viajes juntos para compartir una charla. A Córdoba, La Plata, Costa del Este, por la Capital y el Gran Buenos Aires. Suelo contarle que es un abanderado de las mejores causas. Les pone el pecho y nunca dice que no a cada convocatoria de las muchas que recibe.
Siempre con la palabra justa, no deja de sorprender con sus citas o definiciones sobre la vida, los derechos humanos, la educación, los jóvenes, el fútbol y un clásico: sus días como entrenador personal de Diego Maradona. Es inevitable que le pregunten por ese vínculo que nació en Barcelona el 28 de junio de 1983.
Suele recitar un poema de Hamlet Lima Quintana, acaso el más célebre, “Gente necesaria”, que a él le cabe a medida como un traje. “Hay gente que con solo decir una palabra / enciende la ilusión y los rosales…”, escribió el poeta y Fernando le pone la voz.
Julia Hang, socióloga e investigadora del Conicet, nos invitó a presentar el libro Memorias para construir el futuro en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP. Un texto coral, con cincuenta autores y prólogo de Ángel Cappa, que ya superó las doce presentaciones desde la primera el 31 de marzo en el Centro Cultural de la Cooperación (CCC). Fernando escribió sobre Gregorio Guyo Sember, profesor de Educación Física y nadador federado detenido-desaparecido.
Allá fuimos con él hacia el campus de La Plata y nos encontramos con un espacio de reflexión donde fluyen y dialogan entre sí las ciencias y el deporte, la historia y un pasado trágico que nos frecuenta una y otra vez: la dictadura genocida y el terrorismo de Estado que aplicó. Con su secuela de desaparecidos y bebés robados que buscamos hace cincuenta años.
Sobre esas bases se creó un nuevo campo epistemológico, que ya tiene varios hitos y militancias que construyen identidades. Cada uno se rebeló en los últimos años con su propia potencia, pero en conjunto, forman una misma unidad de sentido: la fundación de la Coordinadora de Derechos Humanos del Fútbol Argentino; las comisiones de DD.HH. que nacieron en cada club; la restitución de los carnets a los socios e hinchas detenidos-desaparecidos; la marcha conjunta a la Plaza de Mayo con las distintas camisetas de sus equipos en cada 24 de marzo; las múltiples actividades por la memoria en clubes, escuelas y universidades; las campañas de las Abuelas con la selección nacional para encontrar a sus nietos y el espacio del Deporte y los DD.HH. en la ex ESMA.
Junto a Julia nos acompañaron en la mesa la doctora en Historia, Fernanda Tocho; Agustín Bellido, de la subcomisión de DD.HH. de Gimnasia; y Julieta González Domínguez, del Centro de Investigaciones Socio-Históricas de la Facultad. De todas y todos los que vinieron nos llevamos aportes o preguntas que permitirán seguir en el camino que compartimos.
Fernando nos desafió a involucrarnos cada vez más, citando la frase de Arturo Jauretche cuando criticaba con sorna a los políticos que jamás se ponen al frente de una lucha: “Animémonos y vayan”. Es “animémonos y vamos”, parafraseó el Profe a su coterráneo nacido en Lincoln. Siempre lo hace colocándose a la par, en cada lucha que todavía queda por delante.
Nos declararon la “guerra cultural” y ya no es posible hacernos los distraídos.

