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La adversidad aprieta las ilusiones de San Lorenzo. En tiempos donde su estado de desesperación no admite otra cosa que ganar, volvió a perder contra su triste y oscura realidad futbolística e institucional. Cayó contundentemente 3 a 0 ante Defensa y Justicia y quedó en la 10° posición de la Zona A, con 11 puntos, sin muchos argumentos para buscar clasificarse a los playoffs. Jeremías Lucco, David Martínez y David Barbona sellaron la quinta victoria consecutiva como local del equipo de Julio Vaccari.
Si bien, Rubén Insua solo lleva tres partidos como técnico del Ciclón, aún no logró sortear el primero de los escollos que produce el comienzo de un nuevo ciclo: ganar para recuperar tranquilidad, mientras consigue el tiempo para el famoso trabajo que pueden ofrecer los resultados positivos. Sin embargo, por ahora, su aritmética cosechada es pobre y el mal funcionamiento del equipo viene atentando contra su indulgencia: de los 9 puntos posible que disputó, solo sacó uno (en su debut, ante Independiente).
RARO VERLO ASÍ AL GALLEGO: Insúa, muy enojado en el banco de suplentes de San Lorenzo durante la derrota parcial 0-1 con Defensa y Justicia.
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— SportsCenter (@SC_ESPN) October 3, 2026
Lo ofrecido por el Ciclón este sábado ante el Halcón de Varela en el estadio Tito Tomaghello estuvo otra vez en consonancia con todo los que rodea su magro presente institucional. A pesar de que Insua trató de plantar un equipo más intenso y aguerrido, con la idea que tener mucha verticalidad por las bandas, San Lorenzo no logró revertir esa incómoda sensación que reina en torno al poco poder ofensivo y a las constantes falencias defensivas. El equipo apenas marcó cuatro goles en el Clausura. “Creo que el resultado refleja la realidad, y más cuando hay tres goles de diferencia. En el primer tiempo tuvimos varias oportunidades de gol que no aprovechamos y el rival sí”, admitió el Gallego, minutos de consumada la derrota.
Si bien San Lorenzo fue el primero en insinuar peligro con las corridas de Facundo Farías y algún disparo de Perruzzi, el local se encargó de abrir el marcador con una bonita definición cruzada de Jeremías Lucco, a los 11 minutos, tras una muy buena jugada colectiva que potenció Porcel con una asistencia magistral. Pero fue una gran jugada colectiva de Defensa, ya que -incluso saliendo desde el fondo- consiguió convertir en una jugada con apenas seis pases. Ese golpe inesperado, obligó a conjunto de Boedo a posicionarse mejor en la mitad de la cancha y a ser más incisivo en el ataque.
Así, estuvo dos veces a tiro del empate en una misma jugada tras una pifia de Borgogno: primero, con un remate de la Joya Farías y después con otro disparo frontal de Cardillo que tapó bien el arquero.
Sin embargo, más allá de la posesión y el dominio en el campo, San Lorenzo volvió a dar muestra de porqué tiene solo cuatro goles en 11 partidos, es el equipo con menor poder ofensivo y, además, sin llegarle demasiado le convierten. Y esto terminó pagándolo muy caro. Porque cuando parecía que se iba al descanso con una desventaja mínima (y había convertido un par de goles vía Rodrigo Auzmendi y Alexis Cuello aunque bien anulados por posición adelantada), el “Halcón” le metió la estocada final con dos goles en menos de tres minutos. A los 44, Héctor David Martínez conectó un centro pasado de Barbona para poner el 2-0, gol que luego fue ratificado por el VAR, y a los 47 el propio Barbona aprovechó otra habilitación de Porcel -uno de los futbolistas más destacados- para estampar el 3 a 0.
En el segundo tiempo, entre la comodidad de Defensa y Justicia y los cambios que metió Insua en el Ciclón la dinámica del juego se volvió dramática y expectante. Porque inconscientemente el local se dejó arrinconar por el ímpetu y el desorden de San Lorenzo y pasó a depender bastante de las respuestas del arquero Borgogno y de la poca puntería de los delanteros visitantes. El técnico azulgrana mandó a la cancha a Matías Reali y Facundo Gulli buscando una reacción heroica, pero nada cambio de fondo, más allá de conseguir una mayor posesión. El cauteloso plateo táctico inicial, con mucha gente de contención y pocos jugadores de creación y los groseros desacoples defensivos mostrados al final del primer tiempo ya habían hecho su daño.
Fueron tres minutos fatales para San Lorenzo que volvieron a despertar los fantasmas de su presente. Apenas el árbitro marcó el final del partido, los más de tres mil hinchas cuervos que estuvieron presentes en el estadio explotaron de bronca silbando a los jugadores e insultando a los dirigentes presentes. En cuanto a los fallos polémicos, quedó la sensación que Luis Lobo Medina pudo haber revisado dos jugadas en las que sacó la tarjeta amarilla que pudieron ser de expulsión para dos futbolistas de Defensa: Damián Fernández le dio un cabezazo sin pelota (en otro lado opuesto a donde estaba la jugada) a Gustavo del Prete y Silvio Trucco, a cargo del VAR, no dijo nada. El VAR debió revisar una también una plancha de David Martínez sobre Auzmendi.
“Las respuestas tienen que ser naturales, hay que demostrar capacidad para salir de este momento. Tenemos que hacer todo lo necesario para, por lo menos, presentaros a cada partido habiendo trabajado mucho todos los días”, pidió Insua, quien se mostró firme para revertir este mal momento futbolístico. “Es un cóctel no demasiado agradable, pero primero uno tiene que aceptar la realidad y después saber cambiarla. No es sencillo, esto ya lo sabía, no es algo que me llame la atención. Estamos para eso. Todavía quedan cinco partidos por delante. Veremos si el equipo puede progresar y desarrollar en cancha lo que entrena”.
Lo mejor del partido
Y sobre la posibilidad de poner chicos de las inferiores fue cauto: “No es saludable poner jugadores jovenes si no están preparados. Muchas veces el momento acelera los tiempos, y por eso puede quedar más simpático poner a un jugador joven. Creo que no es lo ideal en estos momentos”.
Llegó octubre y la historia en San Lorenzo sigue siendo la misma. Nada cambió a pesar de la llegada de Rubén Darío Insua por ahora. Porque a su triste y preocupante presente institucional, le sumó el tercer partido consecutivo sin ganar y está cada vez más lejos de los puestos de clasificación a los playoffs del Torneo Clausura. Además, esa posibilidad de pelear en la Tabla Anual por un lugar en las copas internacionales de 2027 parece ser aún más lejana e imposible de concretar. Hoy está a nueve puntos de Belgrano, que ocupa el último cupo, y su propia realidad no para de darle golpes.
Por Andrés Vázquez
- Rubén Darío Insúa
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