(BUENOS AIRES).- «El parate es lo que más duele, porque tenés que masticar 21 días una derrota», expresó Leonardo Ponzio tras la caída de River por 2-1 frente a Huracán en el Monumental. El Millonario quedó obligado a frenar justo cuando arrancaba a encontrar una identidad con el entrenador interino: tendrá tres semanas sin jugar por el parate de Fecha FIFA.
Ponzio completó el pensamiento en la conferencia posterior al partido: «Te fortalece para trabajar». La frase llega después de que la derrota en casa cortara una racha de tres victorias consecutivas, con la que el equipo había recuperado terreno tanto en el Torneo Clausura como en la tabla anual.
La espera se extenderá hasta el 7 de octubre, cuando River visite a Sarmiento de Junín por el Clausura, siempre que no haya una nueva reprogramación. En el medio, el cuerpo técnico deberá convivir con la bronca de la caída sin la chance de reaccionar de inmediato sobre la cancha, algo que Ponzio reconoció como el aspecto más negativo del receso.
El lado futbolístico también dejó un dato que expone una cuenta pendiente: la derrota ante Huracán prolongó a 30 partidos consecutivos la racha de River sin poder revertir un resultado adverso. En ese partido, el equipo recibió un gol, logró empatar y después volvió a quedar en desventaja, un patrón que el entrenador tendrá tiempo de sobra para analizar durante las tres semanas.
Las bajas y el receso
El parate, además, llega con el plantel golpeado. Tobías Andrada terminó el partido ante Huracán con una molestia muscular, aunque se descartó una lesión de gravedad y la pausa podría favorecer su recuperación. Thiago Almada, en cambio, sufrió un desgarro en el cuádriceps izquierdo y no estará disponible para la próxima convocatoria, mientras que Aníbal Moreno sigue recuperándose de una lesión lumbar.
Ese cuadro de bajas explica en parte por qué el entrenador ve en el receso una oportunidad: con varias semanas por delante, el cuerpo técnico podrá trabajar sobre los aspectos defensivos y los movimientos colectivos que el equipo todavía no logró corregir, algo mucho más difícil de ajustar en una seguidilla de partidos con poco tiempo entre un encuentro y otro.
El calendario agrega una particularidad: River volverá a jugar un día después del amistoso entre Argentina y Benín en el Monumental, que estará marcado por la despedida de Lionel Messi de la Selección. Algunos jugadores del plantel estarán involucrados con la Albiceleste, aunque el club tendrá más tiempo que otros equipos del fútbol argentino para recuperar a sus convocados antes de volver a la competencia.
El receso, en definitiva, deja un escenario con dos caras para Ponzio: la imposibilidad de borrar rápido el golpe ante Huracán y, al mismo tiempo, varias semanas para recuperar futbolistas y corregir los errores que siguen apareciendo en el funcionamiento. El desafío será llegar a Junín con un equipo capaz de retomar el camino que había iniciado antes de la caída en el Monumental.

