(BUENOS AIRES).- “Fue un bodrio”, resumió Chavo Fucks al analizar el rendimiento de River después del triunfo ante Atlético Tucumán. El 12 de setiembre de 2026, River venció 2-1 a Atlético Tucumán por el Clausura 2026, en un partido que tuvo un dato determinante: el equipo tucumano jugó con diez desde los 13 minutos. La victoria significó el tercer triunfo consecutivo del conjunto dirigido por Leonardo Ponzio como interino, aunque volvió a dejar expuestas sus dificultades para transformar la posesión en peligro.
La expulsión del uruguayo Nicola obligó a Atlético Tucumán a modificar su planteo cuando el encuentro recién comenzaba. River tomó el control de la pelota y se puso en ventaja con un gol de Tobías Andrada, pero no consiguió convertir esa superioridad numérica en una sucesión de ocasiones claras. El equipo manejó el trámite, aunque su dominio quedó limitado a la circulación y no alcanzó para desordenar a la defensa rival.
Chavo Fucks señaló que River prácticamente no inquietó al arquero tucumano pese a jugar durante gran parte del partido con un futbolista más. “El arquero rival no se revolcó, ninguna pelota pegó en el palo y ningún remate pasó cerca”, afirmó el periodista en su canal de YouTube. Para Fucks, esa falta de profundidad fue la principal muestra de un funcionamiento que controló la pelota, pero no logró traducirla en situaciones concretas.
El segundo tiempo concentró la crítica más fuerte del periodista. “En el segundo tiempo se acentuó esa tenencia boba, ese manejo estéril, infructuoso y árido. Todo al pie, nada al espacio. River fue un bodrio”, sostuvo. La observación apuntó a que el equipo de Ponzio mantuvo un ritmo lento y previsible aun con la ventaja numérica, mientras Atlético Tucumán esperaba una oportunidad para atacar los espacios.
Leonardo Ponzio había pedido mover rápidamente la pelota de una banda a la otra para aprovechar el hombre de más. Fucks entendió que River no pudo llevar esa indicación al campo y describió una circulación repetida, sin cambios de ritmo ni pases que rompieran líneas: “Era como chocar contra un frontón. La pelota iba al medio, encontraba a todos marcados, volvía hacia atrás y River comenzaba otra vez el mismo recorrido”. El periodista también señaló una lentitud colectiva y un conformismo peligroso.
Julio César Falcioni decidió “quemar las naves” durante los últimos minutos, cuando Atlético Tucumán todavía tenía una oportunidad de rescatar el partido. Canelo apareció a espaldas de los centrales y estrelló un remate en el palo; después, Clever Ferreira se impuso en el juego aéreo y marcó el empate. River reaccionó sobre el final: Juan Cruz Meza avanzó por la banda, Beltrán acomodó la pelota y Thiago Almada convirtió el 2-1 en el tiempo agregado.
El resultado dejó una señal favorable para el ciclo de Ponzio, aun con las dudas futbolísticas. River alcanzó nueve puntos sobre nueve desde la llegada del entrenador, se acomodó en su zona y en la tabla anual, y cortó una racha de siete años sin ganar en Tucumán. Fucks reconoció esa respuesta al afirmar: “Estos partidos, antes, River los perdía. Algo cambió en la atmósfera”.

