(BUENOS AIRES).- «Me encantaría jugar en Boca«, dijo Matías Galarza, que vuelve a aparecer como alternativa para reforzar el mediocampo de cara al mercado de pases de 2027. El club ya lo había buscado en una ventana anterior, pero aquella gestión no llegó a un acuerdo.
Juan Román Riquelme ya había intentado incorporarlo durante el mercado de septiembre, cuando la dirigencia avanzó con el futbolista. Boca y Galarza acordaron las condiciones de un posible contrato, pero ese entendimiento no resolvió la negociación entre los clubes. Talleres rechazó la propuesta y el volante continuó en Córdoba, a la espera de una nueva oportunidad para definir su futuro; Boca no siguió adelante con la operación en ese período.
El mediocampista tiene 24 años y convirtió un gol ante Boca en La Bombonera. Después del partido, contó que sus familiares son hinchas del club y que por ese motivo no festejó el tanto. Consultado sobre la posibilidad de jugar en el Xeneize, expresó su interés por vestir la camiseta azul y oro. Sus palabras volvieron a instalar su nombre de cara a la próxima temporada, en una historia que ya había tenido un intento concreto de negociación.
La negociación que quedó pendiente
La distancia económica fue el principal obstáculo de la primera negociación. Boca ofreció cuatro millones de dólares por una parte de los derechos económicos de Galarza, mientras Talleres consideró insuficientes las condiciones y pretendía una cifra cercana a seis millones de dólares. La diferencia impidió cerrar el acuerdo en aquella ventana, pese a que el jugador ya había acordado las condiciones de su posible contrato. Un nuevo intento exigiría acercar las posiciones de los clubes en torno al monto.
Al desacuerdo por el precio se sumó una discusión por una deuda vinculada a Cristian Pavón. Talleres buscaba incorporar ese asunto a la negociación, pero Boca no aceptó las condiciones planteadas por la dirigencia cordobesa para destrabar la operación. La distribución de los derechos económicos también forma parte del escenario: Talleres posee el 60% de Galarza y el 40% restante pertenece al Genk de Bélgica. Una eventual transferencia deberá contemplar esa participación.
La dirigencia de Boca deberá revisar las variantes del mediocampo y definir qué características quiere sumar para acompañar a Leandro Paredes. Galarza ofrece capacidad para recuperar la pelota, recorrer distintos sectores de la cancha y aportar llegada al área rival. Su perfil puede responder a esa búsqueda, y su edad también resulta atractiva para un proyecto que combine experiencia y proyección. La decisión dependerá de las necesidades deportivas del equipo y del criterio del cuerpo técnico.
Por ahora, no se confirmó que Boca haya reactivado las gestiones ni que exista una nueva oferta formal sobre la mesa. Galarza tiene contrato vigente con Talleres hasta diciembre de 2028 y su salida no está asegurada: cualquier transferencia requiere un acuerdo entre los clubes. Si Riquelme decide volver a la carga en 2027, deberá encontrar una fórmula que acerque las posiciones y resuelva los puntos pendientes de la primera negociación.
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