(BUENOS AIRES).- “SACANDO EL PARTIDO VS LANÚS QUE COSTÓ BASTANTE, BOCA JUEGA BIEN”, afirmó Juan Román Riquelme en una entrevista previa al partido contra Vélez por los octavos de final de la Copa Argentina. El presidente de Boca defendió el trabajo de Rodolfo Arruabarrena y respaldó la evolución que observó en el equipo durante las últimas fechas.
Riquelme explicó que el crecimiento comenzó después del encuentro contra Deportivo Riestra. “Después de Riestra, el equipo ha ido creciendo, estamos contentos”, sostuvo el presidente, quien ubicó el rendimiento frente a Lanús como una excepción dentro de esa tendencia.
El dirigente reconoció que el equipo atravesó distintos momentos durante el semestre, aunque puso el foco en la mejora que observó después del partido contra Riestra. Para la dirigencia, esa evolución se refleja en el funcionamiento y permite sostener una mirada positiva sobre el presente del plantel.
El respaldo a Arruabarrena también alcanzó a los futbolistas del plantel. Riquelme se mostró conforme con el funcionamiento y resumió su evaluación con otra declaración: “Estoy contento cómo está jugando Boca”. La frase llegó antes de un partido de eliminación directa y significó una ratificación de la confianza de la dirigencia en el cuerpo técnico y en el equipo.
La evaluación del presidente se conoció en la previa de un compromiso que puede marcar el recorrido de Boca en la Copa Argentina. El cruce ante Vélez forma parte de los octavos de final y enfrenta al equipo con una instancia en la que una derrota significa quedar eliminado de manera inmediata.
El calendario y la presión
El calendario de Boca aparece como uno de los factores que, según Riquelme, condicionan el rendimiento. El equipo afronta una agenda cargada, con partidos cada pocos días y poco margen para recuperar a los futbolistas. “Boca juega cada 3 días, se está viviendo el fútbol con mucho nervio”, explicó el presidente.
La acumulación de encuentros también reduce el tiempo de preparación entre un partido y otro. En ese contexto, el plantel debe afrontar los compromisos con escaso margen de recuperación, mientras la exigencia se mantiene en cada presentación.
La presión alrededor de cada resultado fue otro de los puntos que mencionó Riquelme. “Ves un partido y el equipo que no gana, lo pasa con mucho nervio”, dijo al describir el clima que rodea al fútbol y, en particular, al club. Para el dirigente, la exigencia hace que los encuentros sin triunfos tengan una repercusión mayor.
El análisis de Riquelme apunta a diferenciar el rendimiento general de algunos partidos puntuales. Aunque admitió que el duelo contra Lanús resultó complicado, sostuvo que la tendencia posterior al encuentro frente a Riestra fue de crecimiento.
El cruce con Vélez será la próxima prueba para el equipo de Arruabarrena. El partido corresponde a los octavos de final de la Copa Argentina y tendrá carácter de eliminación directa, por lo que no habrá margen para recuperarse en caso de una derrota.
La dirigencia sostiene que el plantel puede responder a esa exigencia. Riquelme ya había asegurado que en Boca están “muy contentos” con los futbolistas que tienen y que no consideran necesario salir a buscar jugadores ante cada lesión. Ahora sumó una evaluación positiva sobre el juego y espera que el crecimiento señalado se transforme en resultados importantes en el duelo ante Vélez.

