(BUENOS AIRES).- «Luna, el 10 de Instituto, juega muy bien», dijo Juan Román Riquelme durante una charla con el programa No Podemos Perder, de AZZ. El presidente de Boca elogió al enganche de Instituto, pero el comentario no confirma que haya elegido a Luna como refuerzo para 2027 ni que el club vaya a avanzar por él.
La dirigencia de Boca empezó a proyectar la próxima temporada y a analizar alternativas para reforzar el plantel. En ese marco, Riquelme resumió su mirada en una frase: «Luna, el 10 de Instituto, juega muy bien«. La mención abrió interrogantes sobre un posible interés por el volante ofensivo durante el mercado de enero, aunque la valoración no estuvo acompañada por una decisión de incorporarlo. El escenario quedó planteado como una posibilidad de cara a 2027, no como una negociación anunciada.
Alex Luna llegó a Instituto en 2025 y se convirtió en una pieza importante del equipo cordobés. El enganche encontró continuidad y se destacó por jugar entre líneas, generar situaciones de peligro y participar en los ataques. Su función como enlace entre el mediocampo y los delanteros le permite intervenir en distintas fases de la construcción ofensiva, antes de la última acción. Ese perfil combina elaboración y llegada, dos aspectos de su juego que lo distinguen en el conjunto cordobés.
Las cifras de 2026 respaldan su protagonismo: disputó 31 partidos, acumuló 2.384 minutos, convirtió ocho goles y dio cuatro asistencias. El registro combina continuidad en cancha con aportes en la definición y en la generación de jugadas. Los tantos y las asistencias complementan su función de enlace entre el mediocampo y los delanteros. Ese balance ofrece una medida concreta del lugar que ocupa en Instituto durante la temporada.
Rodolfo Arruabarrena está al frente de Boca y la evaluación de una eventual incorporación dependerá de cómo imagine el funcionamiento del equipo para la próxima temporada. Tomás Aranda es una de las variantes que el plantel ya tiene para jugar de enganche. La dirigencia deberá definir si suma otra opción ofensiva o si considera que los jugadores actuales pueden responder a las exigencias del entrenador, de acuerdo con el esquema que quiera implementar.
Alan Velasco y Carlos Palacios también pueden desempeñarse en esa zona, de modo que Luna no sería la única alternativa para ocupar el puesto. La presencia de esas opciones entra en la evaluación antes de cualquier refuerzo: el cuerpo técnico debe decidir si necesita una variante más o si el plantel actual cubre esa función. Hasta el momento, no trascendió una oferta formal por el futbolista ni un acuerdo con Instituto; tampoco está confirmado que sea una prioridad en la lista de incorporaciones.
En la misma conversación, Juan Román Riquelme sostuvo que en distintos equipos hay futbolistas con condiciones para destacarse y que es importante aprender a disfrutarlos. Su reconocimiento a Luna se inscribe en esa valoración del talento local, pero no funciona como confirmación de una búsqueda. Una eventual gestión dependerá de las necesidades del plantel, de la evaluación de Arruabarrena y de lo que ocurra durante el mercado de enero.
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