La contrarreloj de Mónaco no empezaba hasta las 16;17, pero desde las 11:00 de la mañana el país estaba ‘bloqueado’. Realmente, este bloqueo era que estaba cortado el circuito para que los ciclistas hiciesen el reconocimiento de la crono y, claro, dejar sin tráfico a varias calles en un país de escasos dos kilómetros cuadrados es lo que conlleva. Glamour, tiendas de lujo y, junto al puerto, antes de las 12:00 de la mañana, los autobuses de los 23 equipos estaban aparcados en filas en la meta. Para la subida, que era en el Casino (a escasos 400 metros), cada ciclista subía por su cuenta en un pequeño carril.
Fueron varios los favoritos que dieron numerosas vueltas al trazado, entre ellos un Tadej Pogacar (27 años) que iba de ‘incógnito’: entre que el casco aerodinámico tapa el rostro casi al completo y que no llevaba el maillot de campeón del mundo, ya que de crono no lo es, parecía un UAE más, pero a los ojos de los aficionados reales (había otros de turismo en Mónaco que se encontraron La Vuelta y no dudaron en unirse a aplaudir), no fallaron. Él tampoco falló.
Tal vez no era el día más propicio para que sumase una de las que se esperan numerosas victorias, pero brilló en unas calles que conocen a la perfección ya que el esloveno vive en Mónaco desde 2019, aunque estos días está durmiendo con el equipo, como es normal, en el hotel en el que están concentrados en Niza (este sábado ya lo harán en Nimes). Además, el UAE era el equipo aparcado más cerca de la llegada (escasos 20 metros al arco de meta), y le recibieron con un aplauso y una ovación, una actitud más ligera y desenfada que en el Tour. Otro ambiente, con la sensación de que no tiene rival, salvo hecatombe o desgracia, para el rojo. No tiene La Vuelta en su palmarés todavía (viste por vez primera el maillot rojo de líder) y busca poner remedio a esa cuenta pendiente.
“Tuve un buen día y estaba motivado. Vivo aquí y cada día paso, en bicicleta o andando, por estos rincones. Conocía todo, cada curva, cada tramo… y no sentí riesgos. Confié en mi técnica al conocer el recorrido y fueron diez minutos a tope manejando el ritmo hasta el final”, dijo el del UAE, vestido de rojo. Cuestionado por AS sobre si mantener esta prenda hasta Granada de manera ininterrumpida durante 21 etapas era un reto, Tadej fue claro: “Mañana (por el sábado) puede ser una buena oportunidad para una fuga o un esprint y que pierda el rojo. Las diferencias son cortas, así que tomaré la salida disfrutando con este maillot”. No está entre sus objetivos principales.
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Para Tadej fue un desenlace similar a la contrarreloj del pasado mes de junio en Suiza, en la que también ganó, en este caso a Van der Poel, por menos de un segundo. “Tengo suerte, tal vez deba pasarme por el Casino”, bromeó el monegasco que logró una victoria (tiene en total 128) en agosto por vez primera en su trayectoria profesional. “Quien me conoce bien sabe que es un mes en el que lo paso mal por el calor, pero pude mantener bien la forma tras el Tour”, concluyó el líder. Parece evidente que la forma es, cuanto menos, buena.
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