En 2024, el Massi-Baix Ter, un club, reclutó a Paula Blasi (23 años) para el ciclismo. Al año siguiente, viendo su rendimiento, el UAE se hizo con sus servicios para el equipo de desarrollo. Viendo que era un talento que no paraba de crecer, en mayo de 2025 la ascendieron con ‘las mayores’. En este 2026 deslumbró al mundo con su victoria en la Amstel y, en especial, La Vuelta, entre otras conquistas, y llega al Tour de Francia (desde este sábado al 9 de agosto) como una de las grandes favoritas. No para de crecer. La catalana, recuperada de su caída hace un mes en los Nacionales, habla con AS antes de arrancar un Tour al que llega en “plena forma”.
Cómo le ha cambiado la vida en dos escasos años, ¿no?
Sí, cambia rápido, pero realmente el gran cambio es de cara al público porque realmente mi vida no es muy diferente. Sigo entrenando igual, mis rutinas, en casa… son cosas que me han ayudado mucho a mantener los pies en la tierra. Es cierto que la gente espera más de ti en las carreras, te piden fotos, pero en mi casa todo sigue de la misma manera. Entonces es algo que me gusta: dentro del gran cambio, la mayor parte de las cosas se mantienen.
¿En qué momento vio que podría destacar?
Tuve una lesión años atrás cuando hacía atletismo y nadie supo encontrar el motivo. Suelen ser abstractas, como una tendinitis, una inflamación del tendón… o eso me decían. Seguramente era una inflamación en el psoas porque no podía levantar la pierna a la hora de correr y tampoco podía casi andar.
¿Cuántos deportes practicó?
Empecé jugando al tenis con mi hermano. Luego, estuve unos años en el baloncesto, pero mientras tanto me iba también a esquiar en invierno. En verano seguía jugando al tenis y también hacía vela, sobre todo windsurf en catamaranes pequeños. Del baloncesto pasé al atletismo, del atletismo al fútbol, del fútbol al rugby, del rugby al triatlón y del triatlón al ciclismo. Aquí me quedo por el momento.
¿El ciclismo es el que más le gustó?
Lo bueno para mí de este deporte es que realmente me gusta y lo disfruto. Me permite exprimirme tanto que de verdad lo hago con gusto. Y cambiará cuando deje de disfrutarlo. Si en un momento determinado soy consciente de que no seré capaz de exprimirte tanto, no seguiré por seguir. Eso lo tengo claro.
En los Nacionales de El Escorial (Madrid), en 2024, empezó a despuntar con resultados destacados en las pruebas Sub-23.
Tanto en la contrarreloj como en la prueba de fondo (hizo top-ten en la general absoluta de ambas) me sentí muy fuerte. No estaba acostumbrada a empalmar dos días seguidos de esfuerzo, y me costó, porque también tenía la regla, pero pensé ‘guau’, lo que he hecho. En atletismo me costó años disputar Campeonatos de España y al verme ahí tan pronto en ciclismo dije pues no estamos tan mal
Y en 2025 ya explotó en cuanto a resultados y victorias, terminando la temporada con una medalla Sub-23 en los Mundiales de Ruanda.
Es curioso. Es fácil decir a posteriori que todo fue bien, y también parece que este 2026 está saliendo todo genial, pero siempre veo cosas a mejorar. La temporada pasada empezó siendo un desastre. Veía que tenía piernas, pero nunca podía demostrarlo por una cosa o por otra. Me costó. Fue una montaña rusa.
En este 2026 tuvo varios resultados brillantes, pero abrió la botella con su triunfo en la Amstel Gold Race (19 abril) y no paró.
Es lo que me faltaba. La gente me dice que gané y luego vino todo y yo respondo que a veces es eso lo que falta para que venga todo. Esa motivación y confianza de decir que puedo estar ahí. Desde casa es fácil imaginármelo, pero en carrera te cagas un poco. Cuando ves que en la Amstel llegas, se lo pones difícil a las líderes… piensas que no, que no vas a luchar por ser quinta, que no te vas a quedar parada si ataca Vollering. Esa extra se nota mucho en carrera.
Luego vino la victoria en La Vuelta, Durango, Tour de los Pirineos, Volta a Catalunya…
Es cuando empiezas a demostrar que puede ser real y no casualidad. En la Amstel puedes pensar que se confiaron por detrás, pero en la Flecha confirmé que estaba ahí (3ª). Y en La Vuelta Mavi García podía ir de líder, era la intención principal, y me dejaron en segundo puesto para ver qué podía pasar los dos últimos días. Me sentí bien mientras veía a gente sufrir. Y el equipo te empieza a dar confianza, te ayuda… si no gastas ese extra al principio para trabajar, luego es más fácil.
Se dice que la gente que llega ‘tarde’ al ciclismo tiene problemas con la técnica. ¿Le pasa?
Con mi hermano hacíamos siempre cursos de equilibrio. Al tener facilidad para todos los deportes, también tengo mucha confianza en mis capacidades encima de la bici. Lo que me costó más fue confiar en la gente, ver cuando se cruzaban en las trayectorias y leer esos movimientos. Rápido lo entendí. Pensaba que me iba a costar más.
¿Cómo se ve, a nivel interno, que una chica que estaba en el equipo de desarrollo en 2025 esté ganando La Vuelta en 2026?
Me siento afortunada por las compañeras que tengo. Son de diez y me arropan. Cuando estaba en el Devo (de desarrollo), hacías errores propios de Devo, pero nunca se lo tomaron a mal. Obviamente, es normal que una chica que ni sabía ir recto en bici de pronto esté ganando una Vuelta y estén pidiendo a otras compañeras trabajar para ella, aunque es algo natural. Poco a poco me fui haciendo mi sitio.
Se ve que es una persona muy natural y con una personalidad alegre.
Soy transparente y emocional. A veces es bueno y otras es malo. Mi madre me dice que controle mis caras, pero es que soy muy natural. Cuando algo no me gusta, no tengo problema en decirlo. Valoro también muchísimo a mi familia, son un pilar enorme. Me definiría como emocional y familiar.
Está graduada en Ciencias del Deporte.
Era entrenadora y ejercí con mi entrenador (Fran Escolá), que lleva un club de triatlón. Terminaba mi entreno y me iba con los niños. Admiro a mi entrenador porque es capaz de poner un entreno y no querer hacerlo él. Yo, cuando se lo ponía a los otros, también quería hacerlo. Él me decía que hay gente hecha para entrenar y gente hecha para ser entrenador. En un futuro no descarto ejercer. Tenía un grupo de jóvenes de 15 o 16 años y me lo pasaba muy bien.
La Vuelta fue un boom. ¿Se lo esperaba?
Me veía capaz. No me gusta ponerme límites, y a veces me tachan de flipada o motivada, pero los deportistas luchadores de verdad somos así. No nos ponemos techo y te permite lograr conquistas como esta. Si afronto La Vuelta pensando en el top-10, tal vez si vas sexta compras ese resultado y no luchas. Todo el mundo quiere la victoria y no me parece mal soñar a lo grande. En redes sociales, veía vídeos después de La Vuelta y me ponía a llorar. No lloré in situ y lo hago en casa.
Mavi García, su compañero, dijo a AS en El Angliru, mientras usted estaba en lo alto del podio, que disfrutase, que también vendrán días malos.
El mejor ejemplo fueron los Nacionales y la caída que tuve entrenando. No te lo esperas, pero también compro esos días como aprendizaje. Salí a la crono tras la caída para mandarme un mensaje a mí misma: no siempre vas a llegar a una carrera al cien por cien (acabó 4ª). Lo fácil es pelear por la victoria cuando estás bien. Hay que respetar la competición.
Llega el Tour de Francia y tendrá muchos focos. ¿Qué supone esto?
Suena muy bien. También un poco de miedo porque siempre dicen que como el Tour no hay ninguna carrera. Da respeto. La Vuelta la viví y sé cómo es. Que me digan que la exigencia del Tour no tiene nada que ver me impone, pero me lo tomo con calma. Vamos con un equipo muy fuerte y si la dirección apuesta por una compañera estaré encantada de trabajar para ella.
Pero, ¿sueña con ganar el Tour?
Sí, claro. No sé si este año, pero el amarillo y el maillot arcoíris (Mundial) son los dos grandes objetivos que me hacen esforzarme
¿En ese orden?
No. Son distintos. Ganar el Tour sería un orgullo porque es la carrera más grande del mundo. Sería impactante. El Mundial tiene algo especial porque es un día, una carrera, donde pueden pasar mil cosas y significa llevar el arcoíris durante un año.
¿Qué sería un buen Tour para Paula Blasi?
Tener buenas sensaciones, mostrar mi mejor versión y que luego sea lo que tenga que ser. Ya sea disputar una etapa si voy como gregaria o luchar la general si se da esa oportunidad y se me permite. Un podio sería una locura. Quiero ver que puedo estar ahí, no pasarme la carrera persiguiendo, crear mi propio Tour, ver que si no logro ganar, pues que haya podido ‘fastidiar’ un poco a las mejores en varias etapas. Quiero jugar en la bici y si puedes hacerlo un Tour es que tienes la forma para ello. Para que llegue la victoria se tienen que dar más factores, pero hay que jugar.
Más allá del objetivo deportivo, ¿qué le gustaría conseguir gracias a la bici?
A mí me gustaría crear un conjunto. Ser una persona amante de la bici, pero también una persona que genere un movimiento. Lo estoy viendo mucho en Cataluña y me doy cuenta de que vale casi más que una victoria. Ver que la gente está yendo más en bici gracias a mí. No solo estoy ganando carreras, que al final es muy egoísta, sino que estoy devolviendo un poco de lo que el deporte me ha dado. Ver a la gente subir montañas en bici y disfrutar. Me encanta. Si puedo ayudar a que el ciclismo crezca y a que la gente sea un poco más feliz, habré conseguido muchísimo.
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