Espontánea, transparente y muy emocional. Son algunas de las cualidades que mejor definen a lo que representa Paula Blasi (23 años, Esplugues de Llobregat), pura pasión sobre la bicicleta que tan bien se le da. Es, ahora mismo y por derecho propio, la nueva sensación del ciclismo, llamada a liderar la próxima generación de corredoras que debe plantarle cara a la élite que representan ciclistas como Demi Vollering o Kasia Niewiadoma. En este 2026 inolvidable para ella ha dejado su sello en numerosas carreras. Porque así es ella, tanto por su personalidad como por su forma de competir: deja huella por donde pasa. Su última muestra la dejó en la madre de todas las carreras, un Tour de Francia Femenino en el que debutó con un ilusionante quinto puesto de cara a futuro. Su conquista de La Vuelta, como ella misma admite, no fue casualidad. La catalana atiende a AS en la Grande Boucle para valorar su primera participación, antes de ser la gran referencia de la selección española el próximo septiembre en los Mundiales.
Primera experiencia en el Tour de Francia. ¿Qué le ha parecido?
Bueno, yo creo que es una montaña rusa. Han sido muchos días, muchos días de bajonazos, algunos un poco más buenos… Creo que en la sexta etapa pude resurgir un poco, pero sí he sufrido mucho con el estrés que hay dentro del pelotón. Es mi primer Tour y la verdad que no es como cualquier otra carrera, no tiene nada que ver y hay que acostumbrarse.
Se confirma el tópico que muchos dicen, que no hay ninguna otra carrera que pueda compararse al Tour.
Sí, desde el primer día es ir a fuego, ir a gas. Yo hasta me sorprendí, digo, ¿qué tal habrá sido la preparación? Estoy sufriendo muchísimo desde el día uno, que era el día fácil. Y al final también me he dado cuenta de que la colocación es fundamental. Cuando no estás bien colocada, en un repecho tienes que mover el doble de vatios por detrás y, bueno, de eso voy aprendiendo.
“De la ciclista que llegó a la primera etapa del Tour a la de ahora… no hay color”
Paula Blasi
Del aprendizaje y experiencias que ha acumulado en esos nueve días. ¿En qué aspectos cree que debe mejorar de cara al futuro?
Yo creo que me llevo esto, el intentar confiar un poco más en mí, porque cuando llegan las grandes montañas, las piernas están. Entonces me toca un poco ganar mi puesto y el día que no es la etapa reina o de alta montaña igualmente defender mi posición, porque ahí pierdo muchos segundos y creo que es lo que me toca mejorar. Confiar un poco más en mí misma y saber que yo también puedo estar delante y luchar por las primeras posiciones.
En este primer Tour, por las directrices del equipo, tuvo que trabajar para su compañera y líder, Elisa Longo Borghini. Viendo que ella acabó en el podio y usted en el top-5, jugaron bien sus cartas.
Hemos demostrado Elisa y yo que tenemos oportunidad de estar ahí delante las dos juntas y que jugamos nuestras cartas. A veces era difícil controlar, la gente está muy cansada y a la mínima que se empieza a subir la gente se queda sin equipo. Creo que Elisa y yo estando delante tenemos la fortaleza de que somos dos.
Al terminar la contrarreloj se sintió aliviada por el resultado y comentó que necesitaba “sacar pájaros de la cabeza”. ¿De qué se trataba?
Sí, bueno, yo creo que era un poco el estrés que te genera estar en un Tour, todas las expectativas que también se generan alrededor por parte del público, que al final siempre quieres rendir… Poder demostrarte que sí, que tenías razón y que puedes estar ahí, pero también hay que tocar con los pies en el suelo. Es mi primer Tour, prácticamente mi primer año en el World Tour, así que mucho más creo que no puedo pedir. Y sí, creo que me estoy sacando los pájaros. Quería demostrarme a mí misma que las piernas de La Vuelta también estaban aquí, que no fue por casualidad.
Visto lo visto, sobre todo por lo bien que acabó, objetivo cumplido y valoración positiva.
He aprendido muchísimo. Es la carrera más grande del mundo, así que yo creo que lo que me quedo es con eso, que de la ciclista que llegó el primer día en la primera etapa del Tour a ahora… no hay color. He aprendido muchísimo y me quedo con eso.
¿Se va con la sensación de ver que el Tour es una carrera que puede ganar en el futuro?
Sí, a ver, yo siempre soy positiva. Me gusta pensar que sí. También me he dado cuenta de que no estoy tan cerca como tal vez pensaba. Cuando arrancan me falta un puntito a mí aún, o dos (sonríe). Así que bueno, me llevo deberes para casa y espero tenerlos hechos para las próximas ediciones.
El mes que viene en Canadá esperamos verla en el Mundial y haciéndolo muy bien.
Eso seguro.
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