Durante buena parte del primer partido de la temporada NBA 2026-2027, los fanáticos de los Boston Celtics parecieron tener dos motivos para alegrarse: un debut soñado de Paul George en su primer juego con la franquicia y lo que lucía como una victoria asegurada en su visita a los Detroit Pistons.
Sin embargo, aunque el estreno de George terminó haciendo historia, Boston terminó desperdiciando una ventaja de 22 puntos en el segundo tiempo y cayó por 121-113, llegando a sufrir una racha de 23-0 en contra liderada por jugadores como Duncan Robinson y Javonte Green.
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George terminó la tarde con 38 puntos y 7-12 en triples, mostrando una versión parecida a la que tuvo justamente contra su nuevo equipo durante el Sixers-Celtics de la Primera Ronda de los Playoffs 2026 —lanzó un 55% de tres en ese cruce—.
Con sus 38 puntos, el alero que llegó a Boston en el intercambio de Jaylen Brown a Philadelphia estableció una nueva marca de franquicia para un jugador debutante de los Celtics, superando cualquier marca previa desde la creación del equipo, 80 años atrás.
Hasta ahora, el registro más alto le correspondía a Kristaps Porzingis, quien había anotado 30 tantos ante los Knicks en 2023, durante su primer encuentro con los verdes.
George fue el único jugador de los Celtics que anotó por arriba de los 17 puntos, incluyendo a un Jayson Tatum totalmente errático: 13 unidades y un 6 de 23 de campo, dentro de una ofensiva que volvió a depender en demasía del tiro exterior y a pagar caro la falta de jugadores capaces de atacar el aro y definir en la pintura -algo que el cambio George por Brown no hizo más que potenciar, más allá de esta buena actuación de PG13-.
Detroit, por su lado, necesitó de los triples de sus jugadores de rol para remontar lo que venía siendo un primer partido para el olvido en casa. Sin demasiados complementos para Cade Cunningham en el costado ofensivo, el factor tiro exterior será fundamental durante todo el año para definir el potencial de estos Pistons: cuando sus shooters estén certeros, como en la segunda mitad, darán pelea; cuando no, saldrá a relucir la falta de alternativas para acompañar todo el talento creativo que siempre ofrece Cunningham con el balón.

