Xavi Pascual acaba de cumplir 54 y ha comenzado su tercera experiencia como entrenador fuera del Barcelona: Panathinaikos, Zenit… y ahora un Dubai Basketball que planifica con una ambición máxima y que en su segundo año en la Euroliga ya tiene plaza en la nueva Supercopa continental y aspira a estar, cuando llegue mayo, en la Final Four. No puede ser de otra manera para un equipo que ya tenía a Dznan Musa, McKinley Wright IV, Dwayne Bacon, Filip Petruseve y Mfioundu Kabengele y ha añadido este verano, a por todas en el mercado para ir después a por todas en la pista, a Mamadi Diakate, Tornike Shengelia, Jaron Blossomgame, Elie Okobo o un Thomas Walkup sacado después de un pulso tremendo del actual campeón, el Olympiacos.
Y también ha añadido, claro, a un Xavi Pascual que tiene que legitimar y redimensionar de forma definitiva el nivel competitivo de la que ya es una de las mejores plantillas de la Euroliga. El de Gavá vivió la temporada pasada una experiencia muy complicada en su segunda etapa en el Barça. Regresó, en plena crisis social y deportiva, en noviembre con etiqueta de salvador, la esperanza de que volvieran los buenos tiempos a un Barça que lleva tres años sin títulos pero que antes de terminar el curso, con la final perdida contra el Valencia Basket, ya había confirmado que Pascual no seguiría y que esa temporada (incompleta) era un tránsito hacia Dubái y un mal trago para quienes llevaban años esperando su regreso al club que había entrado entre 2008 y 2016 y con el que ganó la Euroliga (2010), cuatro Ligas y tres Copas.
Ahora, Pascual ha hablado por primera vez del Barça desde su sonada salida, y lo ha hecho en el Suplement de Catalunya Radio, con Roger Escapa: “Las razones de mi salida fueron multifactoriales, entran en juego cosas delicadas. Según pasa el tiempo, vas teniendo tus propios puntos de vista y los demás los suyos, y a veces por mucho que expliques algunas cosas eso no cambia. La vida es así. Sentí que mi responsabilidad como barcelonista era ir en ese momento en el que fui, con una coyuntura muy delicada para todo el club. Me costó porque, por otro lado, tenía la sensación de que no era el momento. Después vi cómo funcionaba el club ahora, cómo veía yo el futuro… y vi que no era mi lugar. Identifiqué que no podía hacer mi trabajo como creía que tenía que hacerlo. No por culpa de nadie, yo como persona he evolucionado de una determinada manera y soy como soy, el club también es como es y al final esto es como todos los trabajos: si quieres hacerlo bien, tienes que sentir que ese es el trabajo que quieres hacer y la empresa tiene que sentir que quiere que tú seas el trabajado que lo haga. Todo se alineó y sentí que no era mi lugar. Y quise hacerlo lo antes posible para no condicionar el futuro del equipo, que el club tuviera tiempo para encontrar su camino. intentamos hacerlo bien, de la mejor manera y la más honesta, pero a veces las cosas no salen”.
Eso sí, ha vuelto a repetir que no se va por poner dinero aunque también ha dejado claro que no quiere discutir con los que opinan lo contrario: “El dinero no es la razón de que dejara el Barça y fuera a Dubái, pero es normal que la gente lo piense. Este es un mundo en el que todo el mundo opina. En el deporte, todo el mundo cree que sabe la verdad, y da unas opiniones que generan otras opiniones… respeto lo que se dice, es parte del negocio. Pero la realidad no es esa. Si hubiera sido por dinero, ni habría ido en noviembre al Barça porque tenía opciones por mucho más. La razón es… un entrenador es alguien muy importante en una organización, tiene que sentir que está en el momento adecuado y el sitio adecuado porque tiene que liderar desde la honestidad, el conocimiento y el convencimiento de que puede llevar al equipo al éxito. Y eso es muy difícil. Hay muchas veces que tienes que decir que no porque tus objetivos no son los de aquellos que te llaman, y eso es algo muy complicado que aprendes con los años y que puedes hacer con experiencia y seguridad económica. Son decisiones que en el principio de tu carrera no tomarías. Pero acabas teniendo una visión más global del baloncesto, el deporte, cómo tiene que funcionar una organización… todo”.
Desde Turquía, donde completa la pretemporada con el Dubai Basketball, anticipa sin malos sentimientos su regreso al Palau: “Siempre es especial, es mi santuario, mi lugar. Nunca seré tan feliz como allí, el Barça es el equipo de mi vida. La gente te quiere… pero hay que separar esos sentimientos de la profesión. Ahora defiendo al Dubai BC y hará todo lo posible para que tenga éxito”. Y ha reflexionado sobre lo difíciles que son las segundas oportunidades y cómo ya lo había hablado con otro añorado por muchos en Barcelona, Pep Guardiola: “Regresé y el equipo estaba como estaba, no lo pude cambiar aunque llegamos a la final de la Liga desde una situación muy complicada. Con muchos problemas de lesiones, sin refuerzos… ese fue el problema, no el pasado. Sobre Pep… él es muy inteligente y es algo que hemos hablado. Las segundas partes son muy complicadas, y en el Barcelona también. Al final yo sentí una responsabilidad, que era lo que tenía que hacer y no me arrepiento aunque había dicho antes varias veces que no. Creía que entonces sí tocaba y creo que ayudé a dar algo de estabilidad en un momento como aquel. Como barcelonista, me siento contento con lo que aporté”.
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Pascual, por último, también dejó claro que pese a su turbulento paso de solo unos meses por el equipo su relación con Joan Laporta, el presidente que intentó convencerle para que siguiera, se mantiene intacta: “Hay que separar las cosas, y yo ni siquiera he apuntado al club como culpable de mi salida. Es como si fuéramos dos personas que están juntas muchos años, se separan también mucho tiempo y cuando vuelven ven que han evolucionado en direcciones diferentes. No éramos los mismos, ni el club ni yo. Y ya está. Con el presidente la relación está intacta, es muy buena. Le expliqué lo que sentía y me respetó como siempre ha hecho, desde el primer momento. Nuestra relación no va a cambiar”. Sí ha cambiado un Barça con un once fichajes nuevos y una política deportiva totalmente remozada: “Tenía la oportunidad de crear un equipo desde cero, especialmente después de las últimas salidas que hubo. Ha decidido apostar por una línea y está haciendo las cosas con coherencia dentro de ella. Le deseo mucha suerte al Barça”.
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