(BUENOS AIRES).- “Por suerte pudieron venir. Papá no puede siempre, cuando viene hay que aprovecharlo”, dijo Matías Gallardo apenas consumado el triunfo de Instituto por 1-0 sobre Gimnasia de Mendoza. La presencia de Marcelo Gallardo en la tribuna cordobesa, minutos después de que River Plate acumulara su quinta derrota consecutiva, encendió la polémica mientras Eduardo Coudet enfrenta dudas sobre su continuidad en el banco del Millonario.
El Muñeco, que hoy no dirige a ningún equipo, rompió el silencio con declaraciones breves al término del partido. “Estoy muy contento porque le va muy bien a él y a Instituto”, expresó, y enseguida agregó: “Feliz cumpleaños a la Gloria, 108 años”. Las frases evitaron cualquier mención a la crisis que atraviesa el club de Núñez, que con cinco derrotas al hilo estableció un récord negativo en su historia y dejó a Coudet en una posición delicada.
Matías Gallardo, mediocampista ofensivo de 22 años, valoró el acompañamiento familiar en la cancha. “Mi familia siempre trata de acompañarme. Estoy contento de que estén en al tribuna”, señaló el jugador de la Gloria, y completó sobre su padre: “Papá siempre está ahí, sabiendo cuándo tiene que mandar un mensaje o que tiene que quedarse callado. A mí y a mis hermanos nos hace muy bien”.
El joven surgió de las divisiones inferiores de River, aunque no llegó a debutar en Primera. En 2025 regresó al país tras consolidarse como futbolista en Atlanta United II, de Estados Unidos, y se incorporó a Instituto, donde es el segundo de los cuatro hijos de Marcelo Gallardo.
La reaparición pública del exentrenador en Córdoba se dio en medio de uno de los peores momentos futbolísticos de River. El equipo venía de perder ante Tigre y acumula cinco derrotas consecutivas, una racha que instaló la discusión sobre la continuidad de Coudet. Mientras tanto, en el encuentro que Instituto ganó 1-0 frente a Gimnasia de Mendoza, Gallardo vivió una tarde en familia.

