El Olympiacos quiere reinar esta temporada de nuevo en la Euroliga. El Panathinaikos quiere robarle esa corona a su eterno rival a finales de mayo. Dos objetivos muy claros y movimientos veraniegos centrados en completar esas tareas. Y, de nuevo, los clubes rivales de la máxima competición continental a temblar.
El Oly fue campeón el pasado curso de la Euroliga tras vencer, en una polémica final, al Real Madrid. El sueño de la cuarta llegó 13 años después de tocar la gloria en Londres, en 2013, precisamente, frente al conjunto blanco. Mantener ese trono y repetir la gloria es el plan para un equipo que ha tocado solamente dos veces el mercado… pero vaya dos toques.
Olympiacos
Georgios Bartzokas se ha llevado desde el Valencia a Jean Montero. El base dominicano es uno de los mejores jugadores del momento: rápido, eléctrico, anotador… Su labor llevó a los taronjas hasta la primera Final Four de su historia y a conquistar la Liga Endesa.
Junto al caribeño, Codi Miller-McIntyre. El estadounidense es uno de los mejores unos del continente: cerebral, fuerte, agresivo defensivamente… solo le falla el tiro, pero puede anotar mucho. Con ambos jugadores, con ambos bases, el Olympiacos soluciona la gran laguna que tuvo la temporada pasada: la dirección de juego. Ni Thomas Walkup ni Frank Ntilikina ni Tyler Dorsey ni un largo etcétera de jugadores pudieron tapar ese gigante problema.
Panathinaikos
El Panathinaikos, por su parte, se ha movido más. Era necesario. Después de una temporada decepcionante, era lo normal. El PAO quedó fuera de la Euroliga tras caer en cuartos frente al Valencia, que remontó un 0-2 adverso en la eliminatoria. Solo un equipo más, el Madrid, había logrado una hazaña de ese calado en el playoff de la competición. Se llevó la Copa de Grecia, pero perdió la Liga frente al Olympiacos.
Eran afrentas que resolver para Dimitris Giannakopoulos, y el dueño se puso manos a la obra. Abrió la billetera y firmó a cuatro jugadores. Cinco, si se confirma oficialmente la adquisición de Sylvain Francisco. ¡Y qué jugadores! Brancou Badio aterriza en el OAKA tras su espléndida temporada en el Valencia Basket. Isaac Bonga llega desde el Partizán Belgrado como uno de los recursos más aprovechables de la Euroliga. El alemán no necesita mucho para ser rentable en pista.
Moustapha Fall cambia el Olympiacos por el Panathinaikos para cimentar, junto a Mathias Lessort, un juego interior bastante endeble el curso pasado. Por último, la guinda del pastel: Guerschon Yabusele, que regresa desde su fallida aventura en la NBA para elevar de forma exponencial el nivel de los verdes.
Puro TNT, al que se añadirá, si no hay cambio de guion, Sylvain Francisco. El galo dio un enorme salto de autoridad esta temporada en la Euroliga, la tercera en su carrera. El base se convirtió en la herramienta perfecta para un Zalgiris que cerró en quinta posición la clasificación regular para luego caer por 3-1 en cuartos frente al Fenerbahçe de Sarunas Jasikevicius.
El exjugador del Baxi Manresa se disparó hasta los 16,5 puntos (38,6% desde el triple), 2,9 rebotes y 6,5 asistencias para 19,2 de valoración esta pasada temporada. Esas cifras le convirtieron en el séptimo máximo anotador, segundo mejor asistente y cuarto en valoración de la Euroliga 2025-26.
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