Pocas veces un jugador de élite se expresa con la naturalidad que mostró Ognjen Dobric en el podcast 6.75. El capitán del Estrella Roja repasó los momentos clave de su carrera y habló con total transparencia sobre la complejidad táctica de Sasa Obradovic, la estricta disciplina de Dusko Ivanovic y la huella que dejó Facundo Campazzo. También recordó la semifinal olímpica ante Estados Unidos y definió a Nikola Jokic de forma contundente: lo suyo es “otro deporte”.
Dobric empezó recordando por qué la etapa con Sasa Obradovic en el Estrella Roja nunca terminó de funcionar. “No creo que esos parones de información que teníamos con Sasa, cuando podríamos haber estado entrenando, fueran necesariamente buenos para nosotros. Acabábamos absorbiendo demasiado conocimiento”, explicó. El problema, según él, era el exceso de trabajo. “Sasa sabe tanto de baloncesto que mira cualquier problema desde todos los ángulos posibles. Y quería que tomáramos nota de todo. Eso no funcionaba con algunos jugadores”. Dobric resume el problema con una imagen muy clara: “Sasa tiene diez soluciones para un solo pick and roll. No puedes enseñar diez soluciones a cada jugador. Tienes que darles una o dos”.
El serbio insistió en que el entrenador vivía en un nivel de detalle inalcanzable para la mayoría. “Él piensa en el baloncesto las 24 horas del día”. Además, Obradovic preparaba cada partido como si fuera una final, con un plan previo que seguía al pie de la letra. “Es como si hiciera una película en su cabeza de cómo va a desarrollarse el partido, y luego la sigue. Puedes haber metido diez puntos seguidos, pero si en su plan ese era tu momento de ir al banquillo, te sienta”. Dobric admite que muchos jugadores se frustraban, él incluido.
El contraste con Dusko Ivanovic no podía ser mayor. “Dusko es un hombre muy justo. Con él, te ganas los minutos en los entrenamientos”, afirmó. Nada de privilegios, ni de jerarquías. “Si no entrenabas el día antes del partido, no jugabas”. Esa meritocracia generó una competitividad feroz. “Si alguien estaba bien en el entrenamiento, jugaba veinte minutos. Todos lo sabían así que iban al máximo”.
La llegada de Campazzo en aquella temporada fue un terremoto. Dobric lo recuerda con una mezcla de admiración e incredulidad. “Siempre estaba esprintando. Iba a 300 kilómetros por hora; nunca había visto algo así”. El argentino contagió al equipo entero. “No se cansaba. Y Dusko ama a los jugadores así. Todos empezamos a alimentarnos de esa energía”. Incluso los menos mediáticos se ganaban su sitio. “Lazarevic jugaba quince o veinte minutos porque entrenaba como un animal. Eso es ser profesional”.
Pero lo que más impresionó a Dobric fue la combinación de liderazgo y humildad de Campazzo. “El mayor nombre del equipo llega y es el que más duro entrena. Te sientes estúpido si no trabajas. Y además sabe tanto de baloncesto… Sabe exactamente qué jugada llamar y cuándo. A quién atacar. Es un líder increíble”. Y aun así, obedecía. “Nunca decía: ‘Dusko, lo hacemos a mi manera’. Siempre respetaba”.
El episodio más emotivo de la conversación llegó con la semifinal olímpica contra Estados Unidos, un partido que Serbia lideró durante 37 minutos y que Dobric considera el mejor partido de baloncesto de la historia. “Empecé defendiendo a Booker. Este tipo puede meterte 50, 60, 70 puntos. Y no estaba recibiendo el balón. No podía creerlo”. Pero el verdadero problema tenía nombre y apellido. “El único que realmente marcaba la diferencia era ese lunático, Curry. No era solo la precisión, era la velocidad con la que soltaba el tiro. No tenías tiempo de reaccionar”.
Dobric también reveló uno de los secretos tácticos de Serbia: la famosa zona 1-1-3 de Svetislav Pesic. La instrucción era clara: usarla solo cuando LeBron y Embiid estuvieran fuera. “Decía que sin ellos no tenían un creador. Que Curry no es creador, que necesita que le creen los tiros”. Y funcionó. “La pusimos y no tenían idea de qué hacer. Nosotros tampoco, pero ellos menos. Empezamos a ampliar la ventaja. Estábamos eufóricos”. Hasta que volvió LeBron. “Ese tipo va tres pasos por delante. Parece un tanque, pero es un creador. Él lo descifró”. Serbia terminó perdiendo el partido 95-91.
El cierre del podcast lo protagonizó Nikola Jokic. Dobric habló de él como un seguidor más. “Es tan simple jugar con él porque lo dibuja todo. Te dice: ‘Confía. Ponte ahí, haz esto y esto, y te doy el pase cuando toque’. Y lo hace porque ya sabía lo que iba a ocurrir dos posesiones antes. Es otra dimensión. Jokic y yo no jugamos al mismo deporte; quizá Doncic sea el único que juega al suyo”.
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