En un intento por mantener el bloque de cupos nacionales el Real Madrid ha optado por la contratación del exterior ucraniano Max Shulga. El base-escolta, ucraniano de Kiev, pasó parte de su adolescencia en España, por lo que se le considera como jugador de formación local en la Liga Endesa y es algo que con los recientes cambios en plantilla se ha tenido en cuenta para acometer su fichaje.
Que, por cierto, ya es oficial. Así está anunciado la web del club. Dos años de contrato para él con la entidad de Valdebebas.
Shulga contará como cupo liguero tras su paso, con once años, por el Colegio Leonés de dicha ciudad y por la madrileña de Torrelodones, donde pasó por la Escuela de Excelencia de Baloncesto. Después de esto se marchó a Estados Unidos a completar su formación, tanto académica como deportiva. El asunto de los cupos no es baladí. Con Usman Garuba lesionado, los blancos cuentan con Tavares, Abalde, Llull y el recién llegado Jaime Pradilla. Así que esa inquietud quedaría completamente solventada.
Hablamos de un base-escolta de 1,96 metros con capacidad para no sólo lanzar desde fuera sino hacer jugar y decidir de cara al aro poniendo el balón en el suelo. A nivel profesional sólo le hemos visto en Boston Celtics, donde el verano pasado firmó un contrato dual; ha participado, sobre todo, en el equipo de desarrollo, Maine, durante esta pasada campaña. Antes estuvo en dos universidades, Utah State de 2020 a 2023 y Virginia Commonwealth de 2023 a 2025.
Para este chico de Europa del Este la del Madrid será la primera oportunidad en su continente. Por delante tendrá a jugadores como Feliz y Campazzo en la dirección, Maledon como combo, Abalde y Llull más por fuera, etc. Se espera que el rol que le sea asignado sea parecido al de Procida con Scariolo el año pasado, que se traten de cocinar a fuego lento sus habilidades para que en el medio y largo plazo sea un activo de máximo provecho para los merengues. Nutrirá la de por sí boyante rotación del plantel.
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Eso sí, antes de ponerse a jugar deberá solucionar el transfer que de momento la FIBA mantiene bloqueado. En 2024 fue sancionado por la Federación Internacional por sus deudas contraídas con una agencia de representación, Sigma SRL, que trataba de llevarle a la Universidad de Villanova moviendo su nombre entre bambalinas. Aunque la operación no se completó, las costas del trabajo -unos 180.000 dólares- quedaron sin pagar y la resolución fue desfavorable al jugador. Podía disputar partidos de NBA pero no del entorno internacional.
De 24 años, Maksim Shulga viene de dos de sus cinco temporadas en la NCAA por encima del 40% en triples. En las tres últimas superó la decena de puntos de media. En la NBA contaba con un acuerdo dual por el que tenía un máximo de días con el primer equipo, por lo que en la segunda parte de la campaña le vimos con más frecuencia en Boston Celtics. 52 puntos en 36 minutos durante 11 citas. Mucha más evolución mostró en la G-League: 15,7 puntos, más producción ofensiva, más 6,7 asistencias y 4,4 rebotes. Deberá continuar progresando.
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