El domingo de Manu Elvira (Santander, 30 años) en Wentworth ha pasado más a la historia por lo que no fue que por lo que fue. Ni más ni menos que el único español junto a Jon Rahm en acabar segundo el torneo bandera del European Tour desde que Miguel Ángel Jiménez se convirtiera en 2008 en el último campeón de este país. “Saco más cosas positivas de la semana que negativas”, reivindica días después, cuando atiende a AS para charlar de cómo fue aquella desdichada jornada, el balance de sus dos primeras temporadas en el circuito europeo, la bancarrota del LIV…
¿Qué tal lo lleva?
Bien, bien. Un poco cansado porque ya es la quinta o sexta semana seguida, pero bueno, hay que dar el 100% ya lo que queda.
¿Cómo ha digerido lo de Wentworth?
Bueno, bien. Me lo tomo de la mejor manera posible. Que el mayor de mis problemas sea quedar segundo en Wentworth. La verdad, hay muchas más cosas positivas que negativas.(0:37)
No todos los días se queda segundo en el torneo más importante del circuito europeo. Y además es algo que no había hecho ningún español, más allá de Jon Ram, desde que ganó Jiménez en 2008.
Por eso. Es una lectura mucho más positiva que negativa. Si me lo dan a principio de semana digo ‘¿dónde hay que firmar?’ y me voy a casa.
Cómo es el proceso del hoyo 18, que es lo que se ha quedado.
El primer día pegó madera 3 y me cruzo justo al bunker. Entonces ya desde ahí decidimos que con un hierro 2 también nos podíamos dejar opciones de tirar de dos, ya que todos los días sopló un poco el viento a favor. No hubo ningún problema por parte de ninguno de los dos (él y su caddie, Carlos González, que ha sido duramente criticado en redes). Los días anteriores también hice lay-up y funcionó bien haciendo birdie y yo estaba pegando los tiros de debajo de 100 metros bastante bien durante toda la semana. Si es verdad que mi caddie me planteó la idea de poder tirar a green de dos. Yo en ese momento no lo vi claro porque era más fiel a lo que yo estaba haciendo bien durante toda la semana, que era tirar con los wedges a green. Entonces tomamos la decisión de jugar el lay-up con la mala fortuna, por así decirlo, de que me sale un golpe un poco más a la izquierda de la cuenta, bota a la izquierda y se mete en el bunker. Desde ahí ya se convierte un poco en una cuesta arriba un poco muy grande. Mi plan era tirarla a la calle, que era un golpe bastante sencillo. Y desde ahí, con los wedges como estaba jugando esa semana, era hacer cuatro y sino cinco como mal. Pero bueno, nunca sabes cuándo vas a fallar un golpe y lo fallé en el momento más importante.
Le pregunto esto sobre todo porque cuando ocurren este tipo de cosas es un poco muy fácil decir que tú habrías tenido una estrategia mejor. Pero lo cierto es que estas decisiones normalmente responden a una estrategia previa.
Desde luego. La idea no era en ningún momento desde el tee ya jugar el hoyo de tres, porque también te digo, si el hierro me sale cinco o seis metros más a la derecha desde el tee, como yo tiro a la derecha ya estás teniendo unos siete u ocho metros menos y ahí sí se queda una distancia un poco más cómoda para mí de pegar un hierro 4 y decir, ‘oye, la tiro para allá’. Más o menos se me quedó una distancia un poco fea de que si empalaba un hierro 4 absolutamente perfecto, si la podía llegar a green, o sino pegar un hierro 2, pasarme el green y a mi gusto dejarme un approach un poco complicado. Yo he pensado después, si tiro a green y de repente la tiro al agua, no hago approach y putt y hago seis la gente dice ‘¿por qué no ha jugado corto?’. Fui un poco fiel a lo que yo estaba haciendo bien esa semana, que era tirar con los wedges de 100 metros para abajo, y no funcionó.
¿Qué le decía Nacho (su hermano, otro profesional del circuito europeo) cuando subían las escaleras del green?
Estaba muy emocionado, un poco con lágrimas, pero básicamente me decía ‘lo que hiciste en el 17 con el eagle ha sido una auténtica pasada y tienes que estar orgulloso de lo que has conseguido, que es una cosa increíble’.
Tenerle a él de referente y de avanzadilla le habrá venido muy bien.
Lo digo siempre. Esa ha sido el mayor apoyo y ayuda que he tenido desde que he llegado al Tour y de toda la vida. Para mí es como si no llegase como una persona nueva. Llegase con mi hermano ahí y con otro chico como Andrea Paván, un chico italiano que también me llevo muy bien con él y coincidí el año del Challenge, pero ya había jugado el Tour muchos años. Los dos me arroparon mucho y me enseñaron todo, ya sean los campos, los hoteles, estar con ellos ya era una ayuda. No me sentí para nada como alguien nuevo en el Tour. Me sentía como si ya hubiese estado aquí antes, aunque no lo hubiese estado.
Eso que cuenta de Andrea me lleva a Filippo Celli, que fue su compañero de partido el domingo. No sé si se dijeron algo en algún momento del hecho de que son dos jugadores sin victorias en el circuito saliendo en el partido estelar en Wentworth.
La verdad es que no hablamos mucho. Íbamos bastante a nuestra bola, cada uno a lo suyo. El sábado también jugamos juntos y hablamos un poco más,pero tampoco de nada del otro mundo. Del torneo de Nashville, ningún tema raro. En algún momento hablamos de un postre que vendían en un restaurante. Pero el domingo creo que íbamos bastante los dos centrados a lo nuestro, hubo alguna conversación en algún tee, pero nada relevante. Íbamos más centrados en intentar hacerlo lo mejor posible y obviamente los dos queríamos ganar y ya está.
Viene el Open de España, que obviamente es especial por ser el torneo de casa y además como campeón que ha sido del Campeonato de España masculino amateur.
Sí, el Open de España siempre me encanta jugarlo. Además, el Club de Campo es un campo que me gusta, a pesar de que no se me haya adaptado muy bien las últimas ocasiones (el año pasado falló el corte) pero es un campo que me gusta. El apoyo del público siempre es increíble, especialmente para nosotros los españoles. Y como dices, jugar en casa, dormir en tu cama y estar ahí tranquilamente, yo creo que eso es algo que nos gusta a todos.
¿Qué extrae de Wentworth? ¿Cuáles son esas lecciones positivas de las que hablaba?
Me llevo de la semana en general que soy capaz de poder jugar y competir contra los mejores. Que puedo jugar al 100%. Vivir esa experiencia un domingo en Wentworth, el último partido, para mí ha sido algo espectacular. Yo creo que el momento más bonito, más intenso de mi carrera fue el eagle del 17.Para mí fue un momento increíble. Ese subidón de adrenalina, de hacer ese eagle en ese momento clave, a pesar de que luego pasase lo que pasase. Yo prefiero quedarme con eso que con lo malo.
Esos son los momentos para los que se juega este deporte
Sí, verdaderamente. Cuando ves ese momento de meter el eagle, el rugido del público apoyándote, la gente bajando el tiro del 18, chocándote la mano. Para mí es algo increíble.
Estuvo codeándose con nombres muy importantes. Roy McIlroy, Aaron Rai, JJ Spaun.
Sí, en ese top-5, ese top-6, había 8 majors. Roy McIlroy, Aaron Rai, JJ Spaun, Adam Scott… De repente ves tu nombre ahí y dices, ‘joder, qué ilusión, qué guapo’.
Las cuentas para la tarjeta del PGA están difíciles pero no imposibles.
La verdad es que no he mirado mucho. Hay otros dos Rolex Series en los playoffs. Si tienes una semana buena en esos dos es que te llevas otro puñado de puntos, que es importante. Meterte para esos dos es un paso importante porque nunca sabes lo que puede pasar. Llega un tío que va en el puesto 50, te gana en Abu Dabi y ya es automáticamente tarjeta del PGA.
¿Está contento con cómo han ido hasta ahora estas dos primeras temporadas en la élite?
Sí, sí, sí. La primera temporada quizás tuve ahí una racha mala de fallar unos cuantos cortes seguidos. Y de esas cosas aprendes un poco a gestionar cuando tienes un putt para pasar un corte o estar arriba en un torneo. El año pasado fue una temporada buena. Este año, la verdad que yo no estaba descontento por cómo estaba yendo la temporada. Todo el rato estando ahí en el top-100 que mantiene las tarjetas. Pero sí es verdad que yo estaba echando de menos algún resultado muy bueno, ya fuera un top-5 o algo así. Y te pilla un poco de sorpresa que lo hagas en el torneo más importante del año, por así decirlo. Pero yo estaba contento, estaba jugando bien y las últimas semanas los resultados no acababan de salir del todo. Y una semana que cuadra todo, entran un par de putts más de la cuenta, te ves ahí en esa situación.
¿El tema de las vías de entrada en el nuevo modelo del PGA es un tema que preocupa ahora mismo o no?
La verdad es que he leído algo de los cambios. Que va a haber como dos niveles. Uno con los torneos gordos, con los torneos elevados y todo eso. Y luego otra como categoría B, por así decirlo, como si fuese el PGA Tour normal de toda la vida. Ahora con el tema del LIV, esperemos que los jugadores que eran miembros del DP World Tour vuelvan y le den esa fuerza a lo que siempre ha sido el DP World Tour y podamos volver a competir un poco más de tú a tú con el PGA Tour. Sería lo ideal. Yo creo que esto va a ayudar, que el LIV haya desaparecido, por así decirlo. Porque yo creo que los jugadores no van a volver viendo la cantidad de millonadas que les deben a algunos. Dirán `si no me habéis pagado, ¿os creéis que me voy a meter ahí otra vez con vosotros?’. Si esa gente, ya sea Jon (Rahm) o Neiman o Hatton, deciden volver al DP World Tour volverán a traer un poco esa fuerza a los entry list y habrá más puntos de ranking mundial. Yo creo que puede refortalecer un poco el Tour.
¿Es de los que piensa que debería dar castigo para los que vuelvan? ¿O pelillos a la mar?
Que vuelvan le da mejor imagen al Tour. Porque obviamente la gente quiere ver jugar a los mejores. Si en un torneo te va a venir Jon Rahm, te va a venir Tyrell Hatton, yo creo que ayuda mucho, ya sea también en el ámbito televisivo, en el ámbito del espectador y para nosotros los jugadores. Nosotros obviamente siempre queremos jugar cada semana contra los mejores. El tema de castigos y tal bueno, yo tampoco haría como el PGA Tour de decir que no juegas durante un año. Es absurdo porque yo creo que para ellos es contraproducente. A ellos les beneficia que vayan a jugar Bryson DeChambeau, gente como Patrick Reed, Brooks Koepka, esta gente. ¿Que han de pagar una multa? Pues oye, no lo veo mal, pero vetarles un año a mí me parece una cosa excesiva. Al fin y al cabo ellos son los que mandan.
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