“Estoy yendo a entrenar individualmente para volver a mi estado físico óptimo y poder empezar en septiembre la próxima temporada”, confiaba Maica García a AS el pasado 10 de junio, deseosa de volver al waterpolo tras su maternidad, con el sueño en el horizonte de alcanzar los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, con su hija Olivia en la grada. Pero, si esto último acaba sucediendo, no será desde luego en el Club Natació Sabadell, el equipo de su vida, al que llegó en 1994 con solo cuatro años y en el que ha conquistado siete Champions, entre decenas de títulos. Ya se intuía tal desenlace desde inicios de julio.
La campeona mundial y olímpica, en realidad campeona de cualquier título de elite que se pueda imaginar a nivel tanto de selecciones como de clubes, anunciaba este lunes por la mañana a través de su cuenta en la red social Instagram que no continuará en el CN Sabadell, y que no es por decisión propia. Más bien, se muestra contundente con este inesperado fin de ciclo y los motivos que han llevado a que así sea, que desde fuentes de la entidad pulsadas por este periódico apuntan a una decisión deportiva derivada de un nuevo proyecto.
Un año más de contrato por embarazo
Según el artículo 6 Bis del Real Decreto 1006, que regula la relación laboral especial de los deportistas profesionales, en caso de embarazo, “las deportistas profesionales tendrán derecho a ampliar el contrato un año, prorrogándolo automáticamente, cuando se trate del último año de contrato”. Así entró en vigor en agosto de 2024. En este caso, la relación de Maica con el Sabadell concluyó el pasado 31 de agosto, pero solo se le comunicó su baja.
El CN Sant Andreu será el nuevo destino de la boya, por quien también se ha pronunciado la Asociación para Mujeres en el Deporte Profesional: “CN Sabadell, estamos impresionadas con vuestras políticas de conciliación. Siempre podéis rectificar”.
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Este es el comunicado íntegro de Maica García:
“Hoy escribo estas palabras con el corazón encogido. Desde que tenía cuatro años, el Club Natació Sabadell ha sido mi casa. Aquí aprendí a nadar, a competir, a ganar, a perder, a levantarme después de cada golpe y a entender todo lo que significa formar parte de un equipo.
He pasado más de media vida dentro de estas piscinas. He crecido aquí, he hecho amigas que se han convertido en familia y he vivido algunos de los momentos más felices e importantes de mi vida. Desde mis primeros cursillos de natación hasta la última Champions, llevo conmigo recuerdos que nadie podrá quitarme.
Por eso, decir que mi etapa en el Sabadell ha terminado no es fácil.
Hace poco más de 11 meses fui madre. El club conoce desde entonces, y es asimismo público, mi deseo de seguir compitiendo, compatibilizando mi vida como madre y deportista. He manifestado también mi deseo de participar en los próximos Juegos Olímpicos, con mi hija en la grada. Sin embargo, el Club ha considerado que mi carrera en el Sabadell no podía tener continuidad.
No estoy de acuerdo con cómo se ha gestionado mi situación ni con la decisión tomada. Después de tantos años de entrega, de trabajo y de compromiso, esperaba poder cerrar mi etapa profesional en el Sabadell.
No escribo desde el rencor. Lo escribo desde la tristeza de tener que cerrar una etapa que jamás imaginé que terminaría así.
Quiero dar las gracias a todas las personas que han formado parte de este camino: entrenadores, preparadores, fisios, trabajadores del club y, especialmente, a mis compañeras y amigas. Gracias por tantos años compartidos, dentro y fuera del agua.
Y a la afición, gracias de corazón por acompañarme siempre, en las victorias y también en los momentos difíciles. Vuestro apoyo forma parte de mi historia y siempre lo llevaré conmigo.
Me voy orgullosa de todo lo que hemos conseguido juntas. De cada título, de cada Champions, de cada momento vivido y de cada vez que tuve la oportunidad de defender este escudo.
Pero también me voy siendo madre. Y quizá esa sea la parte más importante de todo esto. Porque después de haberlo dado todo por mi deporte durante tantos años, nunca imaginé que tener una hija pudiera marcar el final de mi etapa deportiva en Sabadell de esta manera.
No puedo cambiar cómo termina esta historia. Pero sí puedo decidir cómo la cuento y cómo la recuerdo. Y yo voy a recordar, por encima de todo, a aquella niña de cuatro años que un día entró en este club sin saber que acababa de empezar el viaje de su vida.
Gracias, Sabadell, por todo lo que me has dado. Gracias por estos 32 años. Siempre llevaré esta historia conmigo”.
El anuncio del Sant Andreu
Horas después del comunicado, este lunes por la tarde, anunciaba su incorporación el Club Natació Sant Andreu: “Hoy incorporamos a nuestro proyecto a una de las mejores jugadoras de la historia del waterpolo. Una boya campeona olímpica, con cuatro Juegos Olímpicos a sus espaldas y una trayectoria llenísima de títulos. Y ahora, su historia continúa con nosotros”.
“Nos hace mucha ilusión compartir este nuevo capítulo con ella y verla defender nuestro escudo”, expresaban desde el Sant Andreu. Curiosamente, Paula Camus ha dejado este verano el club barcelonés por el Sabadell y Maica ha acabado trazando el camino inverso. El reto de Los Ángeles 2028 continúa inamovible.
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